Esta mañana, mientras tomaba un café en mi lugar de trabajo, me encontré con un pequeño mensaje escondido en un sobre de azúcar:
«Muchas veces enfocamos la vida como un espectáculo de magia, intentando descubrir el truco, y olvidando lo más importante… disfrutar de ella.»
Me quedé mirándolo unos segundos.
Quizá porque hoy, 12 de agosto, hace exactamente un año que comenzó aquel incendio de Jarilla que convirtió el paisaje en humo y fuego.
Un incendio que provocó miedo, incertidumbre y mucha angustia en tantas personas que vivían cerca… personas que, durante aquellos días, también estaban bajo mi responsabilidad como enfermero.
Recuerdo aquella sensación de no saber qué iba a ocurrir. El fuego avanzaba. La gente preguntaba. El miedo se respiraba.
Y nosotros solo podíamos intentar hacer nuestro trabajo, acompañar, proteger y estar allí.
Hoy ha pasado un año. Y quiero pensar que este verano no tendremos que volver a mirar el cielo buscando columnas de humo. Que no habrá fuegos como aquel. Que las próximas semanas nos regalarán tranquilidad.
Pero hoy el cielo volverá a oscurecerse y no será por el fuego. Será por la Luna.
Hoy, 12 de agosto de 2026, un eclipse total de Sol cruzará España. Y me parece una maravillosa metáfora de la vida. Porque el mismo cielo que un día nos hizo mirar hacia arriba con miedo, hoy nos invita a hacerlo con asombro.
La oscuridad no siempre significa que algo se está quemando, a veces significa que está ocurriendo algo extraordinario.
Y quizá ahí esté la verdadera lección de aquel pequeño sobre de azúcar. Nos pasamos demasiado tiempo intentando entenderlo todo.
¿Por qué ocurrió aquello?
¿Por qué me pasó a mí?
¿Qué habría sucedido si…?
¿Y qué ocurrirá mañana?
Preguntas necesarias algunas veces. Pero no todas. Pero no siempre.
Porque mientras buscamos respuestas, la vida está sucediendo delante de nosotros.
Un café.
Una conversación.
Una persona que queremos.
Un bosque de robles con una chorrera de agua donde el año pasado solo había cenizas.
El sonido de una pequeña cascada.
Un cielo que cambia de color.
Un eclipse que dura apenas unos minutos.
Y un día descubrimos que aquello que estábamos intentando comprender… era precisamente aquello que debíamos estar disfrutando.
Así que hoy, cuando el Sol desaparezca un poco detrás de la Luna, quiero acordarme de algo:
No quiero buscar el truco.
Quiero disfrutar de la magia.
Porque quizá la vida no necesite tantas explicaciones. Quizá, simplemente, necesite que estemos presentes para verla.
Hoy no miremos al cielo con miedo. Miremos al cielo con asombro.
Y disfrutemos.
Porque la magia de la vida… no siempre necesita ser entendida. A veces solo necesita ser vivida.
José Manuel Párraga Sánchez
Gestión Emocional 3.0
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