18 de julio de 2010

Depresión en la adolescencia = Prevención 0 Gripe A = Prevención total



A finales de abril de 2010 me invitaron a una mesa redonda en Castelo Branco (Portugal) para tratar sobre Educación Para la Salud en relación al consumo de alcohol en los jóvenes y con respecto a la depresión en los adolescentes. Si hay un tema especialmente importante para mi es este, por lo mucho que hay que hacer y por lo poco que hay hecho. Os dejo en estos párrafos las líneas principales de mi exposición en dicho Congreso.
Oculto tras el ruido de mis silencios, ten miedo de ellos por lo que callan y de mis palabras por lo que no dicen… y luego, si puedes, observa el dolor en mi mirada...
¿SABEMOS QUE EXISTE UN PROBLEMA? ¿SABEMOS EL ALCANCE DE ESE PROBLEMA? ¿CONOCEMOS LOS HECHOS CAUSALES DEL MISMO? ¿QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES?… ¿SE ESTÁ HACIENDO ALGO PARA EMPEZAR A SOLUCIONARLO? ¿PODEMOS HACER ALGO?… ¿SON NUESTROS ADOLESCENTES/JÓVENES LOS RESPONSABLES O SON VICTIMAS?…
Cientos de preguntas asaltan mi cabeza.
¿Existen hoy en día mayor número de casos de depresión y suicidio que antes?
Si es así. Tenemos un problema
  • Aproximadamente un 5%, o uno de cada 20 niños y adolescentes, tendrán un episodio depresivo antes de cumplir los 19 años (César Soutullo, 2009)
  • Estudios mundiales indican que entre el 1 al 4% de los adultos, y entre el 2 al 10% de los jóvenes han intentado matarse, y muchos dicen que lo han intentado varias veces
  • La población actual menor de 20 años tiene el doble de posibilidades de padecer trastornos mentales que sus padres y el triple que sus abuelos, etc. (Rigol Cuadra, A.; 2002-).
  • Una de cuatro jóvenes adolescentes de entre 16 y 19 años sufre depresión (Galambos, Cánada; 2009).
El problema es grave.
  • El suicidio se da también en la infancia-adolescencia: en España, consultando las estadísticas del INE, 40 adolescentes (entre 15 y 19 años) y cuatro niños (menores de 15 años) se suicidaron (un total de 44 muertes en 2008). En 2007 fueron 31 y 12, respectivamente (43 en 2007). Cifras sin duda alarmantes.
  • A nivel mundial, un reciente artículo de Lancet (Patton et al, 2009) ponía de manifiesto la magnitud global del problema. En el grupo de edad comprendido entre los 10 y 24 años, el suicidio es la segunda causa de mortalidad, sólo por detrás de los accidentes de tráfico. (En España, la primera causa de mortalidad, en ese rango de edad)
Efectivamente… Tenemos un problema
¿Qué es el trastorno depresivo en jóvenes? ¿Cómo se manifiesta?
La depresión es algo más que sentirse melancólico, triste o de mal humor de tanto en tanto. La depresión es un estado de ánimo intenso que involucra tristeza, desánimo, desesperanza o desesperación; que dura semanas, meses o incluso más, y que afecta la capacidad de la persona de realizar sus actividades habituales.
La depresión afecta los pensamientos, la perspectiva y el comportamiento de la persona, así como su estado de ánimo. Además del sentimiento de depresión, la persona deprimida también puede sufrir otros síntomas, como cansancio, irritabilidad y cambios en el apetito.
No se conoce la causa de la depresión, aunque sí sabemos que tiene un fuerte origen biológico. Los genes que heredamos de nuestros padres y que son influenciados por las experiencias que tenemos en nuestra vida, pueden predisponernos a padecer depresión. Pero ésta predisposición o vulnerabilidad hacia la depresión generalmente suele ser “destapada” o activada por los acontecimientos vitales que nos suceden.
Los niños que sufren un fuerte stress, o que tienen una pérdida significativa en la familia; o niños con problemas de atención, del aprendizaje, de la conducta o de ansiedad tienen más riesgo de sufrir depresión. Otros problemas como abuso de sustancias (alcohol, marihuana, etc…) con frecuencia acompañan o preceden a la depresión. También una historia de depresión en familiares cercanos (aunque haya sido hace tiempo, o el familiar no conviva con el niño) es un riesgo genético para que el niño sufra depresión.
La frecuencia de la depresión es igual en los niños y las niñas antes de la pubertad, pero a partir de la pubertad, las chicas tienen más riesgo de sufrir depresión, como pasa con los adultos, donde la depresión es más frecuente en mujeres que en varones.
El comportamiento y los síntomas de los niños y adolescentes con depresión pueden ser distintos al de los adultos con depresión, por lo que frecuentemente no es detectado por sus padres, sus profesores o su médico.
¿Cuáles son sus principales factores desencadenantes o factores de riesgo?
Hay niños que están deprimidos y no lo saben. Frecuentemente, son sus padres o profesores quienes identifican los cambios de comportamiento incluidos en la lista que acabas de leer. La depresión se da más en unas familias que en otras. Si un niño tiene un padre depresivo, tendrá más probabilidades de deprimirse.
Parece que existen efectos interactivos entre la genética y el entorno en los pacientes depresivos mayores, ya que los estudios en adultos señalan que los individuos con riesgo genético elevado son más vulnerables a los factores estresantes ambientales adversos cuando se comparan con los de bajo riesgo genético.
Los antecedentes familiares de padres con depresión mayor triplican el riesgo del adolescente de padecer este trastorno a lo largo de toda su vida. Otros factores relacionados con los padres, como conflictos maritales, cuidado inadecuado de los hijos o muerte de alguno de los padres, también se han asociado al desarrollo de depresión. Algunos niños tienen depresión que fue desencadenada por alguno de los siguientes sucesos: pérdida de un ser muy querido, como un padre; problemas familiares de larga duración, incluyendo la violencia doméstica, una enfermedad, un divorcio, el alcoholismo o la drogadicción; malos tratos infantiles o desatención; una violación; y enfermedades de larga duración, quemaduras, o accidentes. Pero a veces los niños se deprimen sin motivo aparente.
A tener en cuenta según las últimas investigaciones:
En un estudio danés (Ping Qin; Preben Bo Mortensen; Carsten Bocker Pedersen, 2009) concluyen: “Observamos un riesgo significativamente creciente de intentos de suicidio asociados a los cambios de residencia y hubo una aparente relación dosis-respuesta para esta asociación-incidencia de movimiento más frecuente, riesgo mayor para los intentos de suicidio”. El cambio frecuente de residencia puede inducir a la angustia entre los niños y, por lo tanto, incrementar el riesgo de conducta suicida. Se requiere de mayor investigación para explorar esta asociación.
Según el estudio Pittsburg, 2009; Los descendientes de padres con Trastorno Bipolar (BP) están en alto riesgo para los trastornos psiquiátricos y específicamente para los trastornos del espectro BP de inicio temprano. Estos resultados apoyan más la familiaridad y validez del BP en los jóvenes e indican una necesidad para la identificación temprana y tratamiento.
El equipo de la doctora Carolyn A. McCarty (2009), del Instituto de Investigación Infantil de Seattle, realizó el primer estudio sobre cómo estos tres trastornos (consumo de alcohol, obesidad y depresión) se interrelacionan en el tiempo en los adultos jóvenes, y halló que casi la mitad de los hombres y las mujeres participantes había tenido por lo menos uno de esos problemas entre los 21 y los 30 años
Liu, et al (2009) comentan que hasta la fecha, la mayoría de la investigación sobre el papel de las experiencias de maltrato en la depresión se ha enfocado en el maltrato físico y sexual. Sin embargo, varios investigadores han teorizado que el maltrato emocional puede estar más fuertemente vinculado a la depresión. Un mayor maltrato emocional en adultos jóvenes predice de forma prospectiva el inicio de la depresión, particularmente HD (Subtipo desesperanza).
Dormir poco causaría depresión en adolescentes, esta sería la conclusión de un trabajo publicado en la revista Sleep, Harrison (2010). Acostarse tarde y sacrificar horas de sueño por los estudios o diversión podría ocasionar que los adolescentes sufran de depresión. También sostiene que los adolescentes que duermen menos de cinco horas tienen un 71% más de riesgo de sufrir depresión que quienes duermen más de ocho horas. 15.659 adolescentes participaron en el National Longitudinal Study of Adolescent Health (Add Health).
Según Primack (2009), en un estudio sobre la asociación entre el uso de los medios de comunicación en la adolescencia y la depresión, concluye que “La exposición a la televisión y la exposición total a los medios en la adolescencia se asocian con una mayor probabilidad de síntomas depresivos al inicio de la etapa adulta, especialmente en hombres jóvenes”.
¿Qué se está haciendo, y que se puede hacer?
Soutullo (2003) comenta que el estudio de la enfermedad bipolar y sus diferentes formas de presentación en niños y adolescentes está complicado por una serie de factores. Primero, hay una gran controversia entre los expertos sobre el diagnóstico de la enfermedad bipolar en este grupo de edad, especialmente en niños pre-puberales. Segundo, debido a que es un diagnóstico difícil de hacer en este grupo de edad, los tamaños de muestra en los estudios tienden a ser pequeños. Tercero, por motivos éticos, la investigación en niños está limitada y estudios que son aceptables en adultos no son éticamente permisibles en menores (revisado en Waslick y cols., 2000).
Rivera et al., 2009, lo dejan claro, “La sintomatología depresiva en la adolescencia pueden tener graves repercusiones si no se tratan. Los programas oficiales de salud y vigilancia epidemiológica raramente la investigan.” Y concluye “Es posible incluir los síntomas depresivos en encuestas de salud a colectivos adolescentes. Los resultados permitirán valorar la presencia de síntomas depresivos desde encuestas relevantes de salud, que habitualmente no la investigan. Se suscita una reflexión sobre la idoneidad de los programas actuales”.
Existen estudios pilotos sobre grupos multifamiliares de psicoeducación (ej. Fristad, et al,; 2003) guiados por manuales para las familias con niños con trastorno afectivos. Concluyendo que son potencialmente beneficiosas dichas intervenciones.
En general (Gladstone, 2009), los programas de prevención exitosos dirigidos a la depresión en los jóvenes se basan en programas de tratamiento basados en la evidencia para la depresión juvenil, estructurados y expuestos en manuales, implican un entrenamiento cuidadoso de los protocolos de implementación personales, e incluyen una evaluación de fidelidad a los protocolos de intervención. Los programas fueron consistentes con las tradiciones de psicoterapia cognitivo-conductual y (o) interpersonal.
Un programa sencillo de psicoterapia ayuda a prevenir la depresión en los jóvenes con más riesgo de desarrollarla, tal y como acaba de poner de manifiesto un nuevo estudio publicado en el último 'The Journal of the American Medical Association' (JAMA, 2009; Garber et al.). Los resultados del estudio establecen que tener un progenitor con depresión es uno de los factores de riesgo más fuertes en el desarrollo de la patología en la juventud, mientras que en la adolescencia lo duplica o triplica.
Un estudio de la Universidad Americana en Washington y la Universidad de Gestión Maharishi en Fairfield (Estados Unidos), concluye que la meditación podría ayudar a los universitarios a reducir su estrés. Los resultados de la investigación se publican en la revista 'International Journal of Psychophysiology (Travis, et al. 2009).
Siverio (2007), en un estudio sobre autopercepción de los adolescentes sobre su adaptación y sentimientos de tristeza concluye que de los resultados se extrae la necesidad de implementar programas socioafectivos que favorezcan el conocimiento y el manejo de las emociones en la adolescencia y la importancia de tener en cuenta una perspectiva de género en el desarrollo de los mismos
Prolongar la lactancia beneficiaría la salud mental de un hijo hasta la adolescencia. Así lo señala el equipo de Wendy H. Oddy, del Instituto de Investigación en Salud Infantil Telethon, en West Perth, tras realizar una investigación en la que han participado 2.366 hijos de colaboradores en el estudio Raine (Western Australia Pregnancy Cohort Study), que evaluó la salud mental de cada niño a los 2, 5, 8, 10 y 14 años (Oddy, et al. 2009). La lactancia por seis meses o más se mantuvo asociada positivamente con la salud mental y el bienestar de los niños y los adolescentes tras controlar la influencia de los factores sociales, económicos y psicológicos, además de las experiencias en los primeros años de vida. El equipo concluyó que "las intervenciones orientadas a aumentar la duración de la lactancia beneficiarían la salud mental y adolescente en el largo plazo".
¿Cuál es la realidad, que hacen realmente nuestros sistemas sanitarios?
¿Que se gastó y se gasta en relación a la prevención de Gripe A? ¿Qué se invierte en prevención en salud mental?
El suicidio produce a nivel mundial más muertes que las guerras, y más muertes que otras enfermedades como el SIDA o que la gripe A. La depresión es la principal causa de suicidio en todas las edades. En Estados Unidos 30.000 personas se suicidan cada año, y medio millón hacen un intento serio que necesita ser atendido en un servicio de urgencias, aunque la mayoría de los suicidios se pueden prevenir.
Estudios mundiales indican que entre el 1 al 4% de los adultos, y entre el 2 al 10% de los jóvenes han intentado matarse, y muchos dicen que lo han intentado varias veces. Los estudios nos muestran que los padres suelen subestimar seriamente la intensidad de la depresión de sus hijos.
Aproximadamente 10,2 millones de personas (anualmente) en todo el mundo cometen algún tipo de conducta suicida que requiere atención médica y cerca de 30 millones estarían en peligro de cometer este tipo de comportamientos aunque no reclamen atención médica. (Rubiño, Portugal; 2007)
Muertes en 1 año por gripe A:
271 MUERTOS EN España. A nivel mundial no llegan a 15.000 (13.554) en todo el mundo Fuente: ECDC (Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades 18 de enero de 2010;) 2290 muertos en Europa. En Portugal no llegan a 100.
Muertes por suicidio en España y en el mundo:
Más de 3.000 anuales. 1.000.000 de muertes en el mundo (OMS). En el 2020 se calcula que habrá una muerte por suicidio cada 20 segundos, actualmente es de un suicidio cada 30 segundos.
Y no es que lo diga yo: El presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, Wolfgang Wodarg, ha declarado que la gripe A es “uno de los mayores escándalos médicos de este siglo”. Ha añadido que “la supuesta pandemia es un montaje de los gigantes farmacéuticos y la Organización Mundial de la Salud”. Apareció en prensa el 20 de enero del 2010 con este titular: La gripe A es “uno de los mayores escándalos médicos de este siglo”.
Resumiendo, ¿cuánto dinero invertido en prevención de una gripe casi imaginaria? ¿cuánto se podría hacer si se invierta en prevención para la salud emocional?
¡¿REALMENTE NO SE ESTÁ HACIENDO NADA, o se está haciendo poco bien?!
Pese a la elevada prevalencia de los trastornos emocionales, especialmente la ansiedad y la depresión, están lejos de ser atendidos de acuerdo con la evidencia científica y las guías de práctica clínica, que desaconsejan el uso de fármacos en trastornos leves y recomiendan tratamientos psicológicos (p. ej. NICE, 2004). El tratamiento que se presta en España a los problemas de ansiedad y depresión, ha mostrado ser, una vez más, de lo más inadecuado a nivel europeo, ya que sólo un 31,8% y un 30,5% de los pacientes en Atención Especializada y Primaria, respectivamente, reciben un tratamiento que cumpla unos mínimos de calidad y adecuación (Fernández et al., 2006; 2007).
¿Qué podemos hacer?
  • Encuestas de salud a colectivos jóvenes.
  • Actuación directa en centros educativos con educación para la salud y ofrecimiento de teléfonos de ayuda.
  • Grupos multifamiliares de psicoeducación
  • Educación sanitaria en:
F Sueño reparador
F Lactancia materna
  • Programas de prevención dirigidos a la depresión en los jóvenes que se basen en programas de tratamiento basados en la evidencia para la depresión juvenil, estructurados y expuestos en manuales, que impliquen un entrenamiento cuidadoso de los protocolos de implementación personales, e incluyan una evaluación de fidelidad a los protocolos de intervención.
  • Programas sencillos de psicoterapia de ayuda.
  • Programas socioafectivos.
  • Programas de mejora de calidad de vida para jóvenes con síntomas depresivos
  • Meditación, yoga, risoterapia…
¿Qué podemos concluir?
Que hay poco o nada hecho, que hay mucho o todo por hacer. O sea de evaluación… NADA. Toca HACER
Lo peligroso es que cuando un niño o un adolescente “caen al pozo” y tocan el fondo de la depresión (del latín deprimere, hundirse) tienen pocos recursos para salir a flote por sus propios medios (a los adultos también nos cuesta, pero tenemos más ayudas a nuestro alcance y sabemos cómo solicitarlas). A la población menuda tenemos que echarle una mano con urgencia. Porque, ya es sabido -aunque a veces nos duele reconocerlo, ya que implica una negligencia o un fracaso total del soporte familiar y social que debería estar involucrado- que los menores también se suicidan... y mucho. Y esto cuestiona el buen funcionamiento de la sociedad en pleno.
Sin ánimo de ser alarmista, pero sí de ser realista, como profesional de la salud emocional-mental tengo la obligación de manifestar mi preocupación. Todos -padres, educadores y sanitarios- tenemos que agudizar nuestra vigilancia de este trastorno que causa tan trágicos estragos anímicos. Y en particular quiero hacer una llamada de atención a los compañeros, a los amigos que conocen a fondo al muchacho que ahora, de pronto, deja de salir con ellos, no responde a sus llamadas o se recluye en casa para esconder su tristeza. Esta red de maravilloso soporte que es la amistad de los iguales tiene que ser centinela para detectar precozmente esta inflexión en la vida de alguien que tenemos cerca y avisar con premura a quien corresponda. Así pueden salvar una vida.
Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas sobre sí mismos, presión para lograr éxito, incertidumbre financiera y otros miedos mientras van creciendo.
Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con otros “padres y otros hermanos” o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. En algunos casos, el suicidio aparenta ser una "solución".
Pero… ¿qué alimenta la depresión en los jóvenes? Yo creo que ahí está la base de todo. En mi opinión son varias:
· Los orígenes deben buscarse en su familia, en su propia personalidad, en las exigencias sociales,.....
· Por las exigencias (hoy en día el niño/a además de la escuela, debe ir a clases de inglés, baile, karate, pintura, informática, etc, debe ser inteligente a la fuerza, estudioso, trabajador, etc.).
· El erróneo manejo del internet en demasiadas ocasiones
· Falta de deporte y actividades al aire libre compartidas y en familia.
· Inseguridad, falta de metas, falta de ilusiones, etc.
· En la mayoría de los casos no se trata de un simple estado de tristeza, sino más bien de una enfermedad que, como cualquier otra, requiere de tratamiento médico para su superación definitiva. Es decir, no se le da la debida importancia.
La adolescencia es un trayecto largo y lleno de ilusiones, anhelos, sueños, descubrimientos… pero también de frustraciones. No lo olvides.
Necesitan nuestra ayuda, ayudemos.
Porque… los jóvenes pueden hacer yoga, relajación, terapia de grupo, terapia cognitivo-conductual…, y los efectos son más inmediatos que en adultos.

1 comentario:

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