22 de julio de 2013

Cree en ti mismo/a y sobretodo ten cuidado con la rutina.

Si elegimos sentirnos bien... todos los días nos sobrarán motivos para sentirnos bien, si elegimos sentirnos mal, todos los días nos sobrarán razones para sentirnos mal. Tal vez descubramos que lo importante y decisivo no es lo que pasa fuera de uno sino lo que hacemos que suceda dentro de uno mismo, y que no son los otros, las cosas o los acontecimientos los que nos hacen sentir mal, sino nuestro modo de vivir frente a todo...

... pero a veces, esa persona te hace daño no cualquiera sino esa... y es difícil digerir el egoísmo  el dolor, la injusticia... y ¿qué hacer en esos momentos?...
VIVIR, aferrarte a los amigos, a esa gente maravillosa que tienes a tu lado, caminar, descubrir "nuevos mundos", creer en la magia... pero sobre todo...
CREER EN TI MISMO.


Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes convocó a una reunión urgente con todos ellos.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos mas perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito.

Cuando estuvieron todos hablo el Odio y dijo: “los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio el que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre si quien seria tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos.

Quiero que maten al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno le tenía ganas.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocare tal discordia y rabia que no lo soportara". Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar lo que les contaba el Mal Carácter quedaron tan decepcionados. Lo siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo alarde de su poder dijo: En vista de que El Mal Carácter fracaso, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará. Y empezó la ambición el ataque hacia su víctima quien, efectivamente cayo herida pero después de luchar por salir adelante renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envío a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas.Pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envío a la Frialdad, al Egoísmo, a la Cantaleta, la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás: Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos. De pronto de un rincón del salón se levanto un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte: "Yo matare el Amor", dijo con seguridad.

Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo, lo que ninguno había podido. El Odio dijo, ve y hazlo".

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar que por fin EL AMOR HABIA MUERTO.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó.
Espera " dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿Quien eres?

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:

SOY LA RUTINA.








26 de mayo de 2013

Este si que es un cuento... 28 maneras de "vivir mejor"

 28 maneras de “Vivir Mejor”

  1. Cuando te levantes por la mañana… mira al del espejo y sonríele... seguro que te lo agradecerá.
  2. Vive con las 3 “Ees”: Energía, Entusiasmo y Empatía… y con las 3 “Íes”: Ilusión, Interés e Implicación.
  3. Levanta tu mirada al cielo al menos una vez al día y al menos una vez por la noche… cada 12 horas… como la mejor medicina.
  4. Sueña más mientras estás despierto.
  5. Disfruta del viaje... sólo tienes una oportunidad, sácale el mayor provecho y no dejes que se te escape ningún tren.
  6. No te tomes a ti mismo tan en serio. Nadie más lo hace.
  7. No tienes que ganar cada discusión. Acepta que no estás de acuerdo y aprende del punto de vista del otro.
  8. Escucha música todos los días…, es alimento para tu espíritu… pero también siéntate en silencio un ratito cada día…, es alimento para tu Ser.
  9. Lee “otros” libros, ve “otras” películas y juega a “otros” juegos…tu vida no puede estar siempre llena de las cosas de siempre.
  10. Mientras caminas sonríe… y cuando No… también. ¿Por qué NO? Sonríe y Ríe más.
  11. Trata de hacer reír, por lo menos, por lo menos... a 1 persona cada día, si lo consigues con más… tendrás Premio Seguro.
  12. Sin duda sabes lo que tu cuerpo necesita comer. Al menos come más frutas y frutos secos… es vital para "disfrutar"… de donde creías que venía esta palabra.
  13. No dejes pasar la oportunidad de abrazar a quien desees, a quien quieres, a quien aprecies… pero sobre todo a quien tengas a tu lado.
  14. No gastes tu precioso tiempo en cosas del pasado, pensamientos negativos o en aquello que esté fuera de tu control. Mejor invierte tu energía en lo positivo del presente.
  15. No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea del camino que ellos habrán recorrido en su vida.
  16. Siéntete en paz con tu pasado, así no arruinará tu presente.
  17. Lo mejor está aún por venir, por eso... no importa cómo te sientas, levántate, vístete y HAZ.
  18. Ten sexo maravilloso, siempre con plenitud de tu ser y de tu amor.
  19. Nadie está a cargo de tu felicidad excepto tu mismo.
  20. Llama a tus familiares y amigos con frecuencia o envíales correos diciéndoles: ¡estoy pensando en ti!
  21. Tu trabajo no se ocupará de ti cuando estés enfermo. Tus amigos sí lo harán. Mantente en contacto con ellos.
  22. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas… si quieres más… ve a por ello.
  23. No importa que tan buena o mala sea la situación, ésta cambiará. Lo que los demás piensen de ti no es de tu incumbencia. La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo odiando a alguien.
  24. Recuerda que tú no tienes el control de todo lo que te sucede, pero sí de lo que haces con ello.
  25. Cada noche antes de acostarte, eso sí… después de volver a sonreírle al del espejo…,  piensa o di en alto  lo logré, lo conseguí… y refuérzate por el esfuerzo que haces en tu vida… no esperes a los resultados.
  26. Elimina el “desorden” de tu casa, de tu coche… pero sobre todo de tu vida.
  27. La vida es una escuela y tú estás en ella para aprender. Los problemas son lecciones que nos va enseñando, lo que aprendes de ellos es para toda la vida. Y siempre habrá muchas más soluciones que problemas… esa es la mejor lección de la vida.
  28. Disfruta… pero sobre todo Haz Disfrutar
José Manuel Párraga (... de "cuentos de mi vida")

o como dice Chambao "Pokito a Poko"




20 de mayo de 2013

Cuentos de mi vida: "Espuma de mar"


Pudo haber sido de otra manera, pero fue como fue.
Notaba como la espuma blanca llegaba hasta mis tobillos..., a cada golpe de oleaje la notaba más cerca. Allí estaba junto a mi, acariciando mis pies.... y mi alma.
Paseaba entre nubes de mar, pero con cierto tinte amargo en mi mirar.
Por más que lo intentaba no era capaz de terminar de arrojar mi coraza, mi enorme armadura oxidada, llena de miedos y de injustas decisiones no tomadas por mí... pero que me afectaban de lleno. 
Entonces me fijé en ello... estaba ahí, delante de mis propios ojos... era la espuma de mar, pero profanada por un tinte amarillento fruto del batir y batir sobre las rocas manchadas de la orilla. “Mi armadura amarillenta” pensé.
¡Es blanca! grité... y aunque a veces se vuelva amarilla, ¡es blanca!, no quiere ser amarilla, pero el contacto con la triste y en ocasiones sucia realidad la vuelve diferente, a veces amarilla, a veces gris y desgraciadamente en ocasiones negra.
Y ola tras ola, el mar intenta desprenderse de lo que no es suyo, de lo que no le pertenece... y al final siempre lo consigue. ¿Podré hacer yo lo mismo? No lo se... pero no hay otras opciones de solución, lo intentaré, lo intentaré y lo volveré a intentar... lograré desprenderme de lo que oscurece mi luz, conseguiré soltar el lastre, arrancaré lo que no forme parte de mi estrella y finalmente ¡será blanca!... mi espuma volverá a ser blanca.

Quiero seguir viendo mi espuma de mar blanca, será decisión mía acercarme a unos u otros y el color de tinte que pueda salpicarme... por ello intentaré que en mi vida nadie me haga desaparecer mi espuma blanca, tan sólo, no me acercaré “demasiado” a quien me lo pudiera ensuciar. ¿Te atreves a hacer lo mismo?

... y cuando tengas la ocasión de estar cerca de las olas, haz un esfuerzo por escuchar su voz que no es más que tu propia voz. Y en el fondo escucharás el latir de tu propio corazón... con un rítmico sonido que con gran esfuerzo te intenta decir...

A veces va, a veces viene...
aparece y desaparece

Dale tiempo al tiempo y tu espuma volverá a ser tan blanca como tú.  Eso sí, con tu esfuerzo y con el... ¡otra vez lo intento!
Por eso es bueno recordar que en ocasiones 
"ser generoso no es dar mucho... sino dar tiempo
Sé generoso contigo mismo y tu mismo te lo agradecerás.


© José Manuel Párraga (... de cuentos de mi vida)  

http://youtu.be/tHJJYfuy4Ec

11 de mayo de 2013

Cuentos de mi vida: "Cree en ti mismo como nunca nadie lo haya hecho"


El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante. En sentirse satisfecho con el esfuerzo y no solo con el resultado.  Ten perspectiva en lo que haces o sueñes hacer, visualiza tu futuro con lo que deseas y descubre las diferentes opciones que se presentarán ante tus ojos... y sobretodo decide con la ilusión de acertar.
Perspectiva (como ves tu vida es la primera clave)… ¿quién eres?, ¿dónde estás en la vida? Tu mente, la forma como ves tu vida y hacia donde vas, va a determinar tus éxitos en la vida.
¡Aquí es donde estoy yo!. No te hagas preguntas de porqué. No te limites diciendo, si sólo tuviera esto o aquello… puedes pensar en todas las cosas que no tienes… ¿pero eso sirve para algo?, ¿con eso construyes algo?… ¡NO! Porque ¿hay alguna forma de volver hacia atrás en el tiempo y cambiarlo? Depende de ti lo que harás HOY. Tus prioridades, tu agenda diaria van a determinar tus éxitos o tus fracasos.  CREE EN TI MISMO. A pesar de los que te digan ¡no puedes!, ¡no vales!, ¡eres un inútil!, ¡para qué te complicas!, ¡no sirves para nada!... con más fuerza CREE EN TI MISMO. No te dejes llevar por las opiniones de otros, porque es sólo su opinión o su forma de ver su “desgraciada vida”…
Se una persona agradecida con lo que tienes… (por poco que creas que es) y sobre todo con el potencial que tienes… Conoce realmente donde te encuentras… Cuando sabes realmente dónde estás y quién eres en la vida y le das a eso un poco de valor… te haces grande porque tienes algo en ti mismo dónde apoyarte y que nadie, nadie te podrá quitar nunca… mira a tus ojos y descubre en ellos lo grande que eres… y aférrate fuertemente a eso y ese será el principio.
Una vez que conectas y conoces dónde estás… y te aferras fuertemente a las cosas positivas (por pocas que creas que son)… entonces concéntrate en ello, deja de pensar en lo que has perdido, en las oportunidades que has dejado pasar porque entonces seguirás dejándolas pasar… ten visión de estar alerta para que no vuelvan a pasar de largo delante de tus propios ojos.
“El día que creas que has alcanzado todo tu potencial, que has conseguido lo máximo… será el día que descubras que NO lo has alcanzado”… porque todavía tienes el día de hoy y puedes hacer aún MÁS, mucho MÁS.
Podemos decidir entre mejorar una vida o empeorarla… y los sueños, las metas, los objetivos… si alguno desaparece… ¡seguiré mirando las estrellas!... HAY TANTAS Y TANTAS ESTRELLAS POR DESCUBRIR. Decide cuál de ellas es la primera que deseas alcanzar, y después otra y otra.
Los únicos límites que tengo en mi vida, son los límites que me empujan a mí mismo. ¡Quiero una vida sin límites! Esa es mi visión.
Mis sueños, lo que quiero… ¡lo quiero ahora!… pero muchos sueños están por venir… sólo tengo que seguir soñando con ellos. Las cosas no van a venir solas… sólo pensando en ellas… tendré que moverme y dirigirme hacia ellas con todo mi potencial, con todos mis recursos, con todas mis fuerzas, con toda mi ilusión… con todas mis ganas… pero tengo que ir… ¡YO!... las cosas no van a venir solas… por mucha meditación o relajación que haga o por muchos sueños que tenga… ¡TENGO QUE IR YO A POR ELLAS!... PERO HOY… no lo voy a dejar para mañana…

Hay un tiempo ideal para todo, a lo mejor, para ti o para mi no es AHORA… pero está por venir, pero cuando llegue que no se nos escape de las manos, que no pase desapercibido, que nos encuentre preparados…

Decidiré por mi, decidiré los sueños con los que soñaré, decidiré con quien compartir mi vida… y decidiré HOY, no esperaré a mañana.

Tendré la perspectiva de seguir soñando en visualizar mi futuro con la ilusión y decisión de que triunfaré… pero una y otra vez. ¿Por qué estoy tan seguro?... Porque no voy a esperar a que me venga… iré a buscarlo con todas mis fuerzas… por pocas que sean.

José Manuel Párraga (... de cuentos de mi vida)

1 de mayo de 2013

Cuentos de mi vida: "Nariz de payaso"

Me di la vuelta... me lo pedía esa diapositiva (un grupo de "amigos" lo habían preparado para mi... eso si por exigencias del guión). ¡Claro que me di la vuelta!. Allí estaban, todos con narices rojas de payasos... en ese momento y sin dejar de sonreír, me acordé de ti. Me acordé de ti cuando hace un año y durante muchos... demasiados meses, me acompañabas casi a todas horas. Eras mi muleta... esa muleta redonda y roja que arrancaba sonrisas a mi alrededor... que me contagiaban. No soy de muletas ni bastones pero si necesito sonrisas. ¡Y que mejor forma de fabricarlas!



Todo empezó un día cualquiera a una hora sin importancia, como casi todas las horas... sin importancia. Pero cualquier día no es un día cualquiera. Aquel por hoy era "cualquier día", porque pudo ser otro día, pero no... fue hoy.

Hoy intenté no llegar demasiado temprano a clase porque sabía que "algo se cocía". Pensaba en que era el final de un ciclo para comenzar un nuevo camino. ¡Qué casualidad cuando vi aquella frase! "En la vida lo que parece un final, a veces es un nuevo comienzo".  Era el final de una nueva "aventura" por el mundo de las emociones, de los momentos y de las circunstancias. No sabéis hasta que punto se me erizaron los pelos cuando, caminando por el pasillo de la universidad, me sentí rodeado por mis frases favoritas pinchadas en la pared... me detuve a leerlas, una por una... esbozando nuevas sonrisas a cada paso. De hecho cuando me da por escribir algo suelo "pasear entre frases" dado que no me considero escritor y así es más fácil. ... pero yo tenía claro que aquella mañana era el principio de algo nuevo... de algo que perduraría para siempre en mi recuerdo... Ay... ese Salón de Grado, esos globos, esa silla, esas frases, ese vídeo maravilloso que siempre me acompañará, ese día, esa atmósfera creada a base de emociones compartidas. Me teníais que sorprender... y ¡vaya si lo conseguisteis!  pero por vuestro trabajo en equipo, por vuestra apuesta por el grupo y por compartir el éxito entre todos... valores que difícilmente se encuentran hoy en día.

Sabía que se iba a hacer realidad de nuevo otra máxima en mi vida... "nunca olvidaré cómo me hicisteis sentir". Quizás perdure en vuestro recuerdo aquello que pasó... pero en el mio perdurarán para siempre cada una de vuestras sonrisas, cada una de vuestras miradas y cada una de esas pequeñas lágrimas que asomaron a vuestros ojos. "Lo fácil que es sacar una sonrisa y enjugar una lágrima", pero hay lágrimas que no deben enjugarse nunca... que no hay que reprimir... sino que hay que dejarlas volar. De esa manera te sientes más vivo, más humano, más cercano.


Creo que estáis preparados para acompañar a esas lágrimas y sobre todo para reflejar sonrisas.... eso sí probaros todos los días un poquito...

...que nuestro pájaro azul os deje de dar miedo... "eso me gusta de ti" te pedía el pajarito... "con cariño te cuento mi vida"... "véndeme algo"... "¿te vienes al Puerto?"... "¿te atreves a soñar?"... "si no tuvieras miedo ¿qué harías?"... "desarrolla tu creatividad, ¿de qué color es el día de hoy?"... "dibújate pero de forma abstracta"... "be happy"... "¿te atreves a hacer el ridículo?"... "superando tu techo de cristal"... No fue para tanto, salvo alguna caída inesperada, alguna pequeña lesión, una mañana "embarrada"... o alguna implicación emocional con la que no contabais.

Exponerse es imponerse... imponerse a tus miedos, a tus cicatrices, a tus miserias.

Aun nos queda mucho por hacer, a todos... nuevos proyectos, nuevas ilusiones, nuevos sueños, por ello esforcémonos día a día. Es la mejor manera de progresar... con esfuerzo y cambiando paradigmas de actuación.

Y la mejor manera de vivir... sin duda... reflejando sonrisas, viviendo sonrisas, fabricando sonrisas, sintiendo sonrisas, eso si..., en ocasiones habrá que echar mano de la nariz de payaso... "¡pon una nariz de payaso en tu vida!"... porque a veces, no todo es tan fácil.



  ... y si algún día .. algo de todo esto os es útil... 
entonces y sólo entonces me podré sentir satisfecho.

José Manuel
(de "Cuentos de mi vida")






24 de marzo de 2013

Cuentos de mi vida "¡Qué suerte que construyan puentes sobre el río!"


Las cosas nunca pasan del mismo modo, ni de la misma manera... a pesar de lo abrupto del camino o de la ternura del paseo...

Era septiembre, un mes como cualquier otro mes, con los mismos días que cualquier otro mes… de septiembre, claro. La bruma de la mañana se agolpaba delante de mis ojos…, claro llevaba las gafas puestas y ese rocío maravilloso me hacía no ver la realidad. ¿Por qué no nos limpiaremos las gafas más a menudo? (En ocasiones hasta he llegado a lavarme la cara con las gafas puestas…, bueno sólo un poco…), ¡malditas gafas! que en demasiadas ocasiones están como incrustadas en nuestros rostros, ¡qué pocas veces nos limpiamos los cristales para ver más clara la realidad!

Paseaba, como cualquier otro día en cualquier otro lugar…, pero aquel día era especial, muy especial… era el día. Terminaba una historia para comenzar otra bien distinta, con distintos sueños e ilusiones.


Mi cabeza llena de recuerdos, de frases inconclusas nunca pronunciadas y de miradas sin mirar. El dulce sonido del agua entre las rocas me sacó de mi mismo y de mis recuerdos… ¡qué agradable estaba la tarde! Que suave la brisa de otoño, de mi querido otoño.

Tenía que volver a ser lo que era… un tipo agradable, pero no sólo para los demás sino también para mí mismo. Me había perdido en paseos absurdos de tiempo atrás, en esperas ilógicas y en sueños en forma de pesadillas.

Hoy era el día… el primer día del resto de mi vida… (Siempre me gustó esa frase). Y seguí caminando hacia adelante… es curioso, ahora me doy cuenta de que cuando paseo, siempre intento que sea en círculos para no volver por donde fui. La vida es así  “Vas y vienes, vienes y vas…, vuelves, pero nunca vuelvas… a mirar atrás. No lo necesitas”. ¡Qué suerte que construyan puentes sobre el río!

Caminando recordé “Tus recuerdos, hazlos cada vez más fuertes pero que estén delante de tus ojos y no en tu memoria. En la memoria se enquistan, pero delante de tus ojos los controlas, los filtras, los apartas o los disfrutas. Disfruta de tus recuerdos”. Y en ese momento cientos de recuerdos agradables se agolpaban delante de mí como “una zanahoria a un burro”, je, je, je.

Cuando me quise dar cuenta el camino se hizo oscuro, no tenebroso, ni triste, tan sólo oscuro por falta de luz de día, pero no quería darme la vuelta, deseaba llegar hasta el siguiente puente, no tenía miedo, o eso creía. “Me creí valiente, pero no por no sentir miedo, que lo tenía, sino porque a pesar de sentir miedo… seguía adelante”. ¡Me gusta la noche!, casi tanto como el día; me gusta el sol casi tanto como las nubes que lo cubren; me gusta la lluvia… porque me da la oportunidad de ver un arco iris maravilloso.

Tenía que llegar hasta ese puente, para atravesarlo y volver por la otra orilla… ¡ay! ¡mi problema con los círculos!. Pero sabía que caminando sólo no podría llegar nunca al puente… “Si quieres llegar rápido camina sólo, si quieres llegar lejos camina acompañado”. Caminaba muy rápido pero no llegaría nunca, lo sabía. Me había perdido… en un paseo señalizado ¡Me había perdido!...

Pero ¡qué suerte tuve!... nunca a nadie le vino mejor perderse en el camino… empecé a caminar despacio, comencé a mirar a los lados y no sólo adelante…, y sobre todo miré hacia arriba… busqué mi estrella, la que me iluminase el camino. Y apareció…

Allí estaba… el puente para atravesar el río. Por fin pude volver a casa, eso sí acompañado para siempre… ¿de quién?, DE MI MISMO, del de siempre. ¡Qué mejor compañía de vuelta a casa!...

Por si alguien se perdió un día en el camino... o porque un día sin más y sin saber como... lo perdió... Recuerda..., al final vuelve, al final se encuentra, al final está. Tan sólo trata de saber quiénes son tus amigos, y procura estar con ellos, mientras sigues tu duro camino, para así llegar lejos y acompañado…  pero sobre todo escoge una estrella en el oscuro horizonte y sigue su luz. Sin duda esa… será Tu Estrella.
José Manuel Párraga
(de “Cuentos de mi vida”)

PD. Alguien me dijo una vez, “cuando llueva comparte tu paraguas… y si no tienes paraguas, comparte la lluvia




10 de marzo de 2013

Cuando los sueños se hacen realidad...

o cuando la realidad se construye a partir de los sueños...

Allí estaba..., muy cerquita de mi, casi rozándome, pero otra vez pude evitarla. Eran meses con las mismas lágrimas, con el mismo dolor, con la misma pena, con el mismo abandono... con la misma soledad ("solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo... no lo es.... lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo").
... si el tren no para en tu estación es que no era tu tren, y si te bajan del tren en marcha es que ese viaje no era el tuyo... recordé con una sonrisa de medio lado. ¿Pero cuántas veces puede uno llegar a decir aquello que luego no recuerda?
Ay señor, señor... nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces, ni alcanza la meta con un sólo intento, ni llega a la otra orilla sin haber construido puentes... se agolpaban en mi mente frases y más frases... y de pronto apareció ella... la frase adecuada... ¿la haría caso? ¿la haría desaparecer en cuantito la viera? ¿la recordaría para siempre? ¿o la utilizaría en estos momentos de necesidad? No se... no se.  Si lo supiera lo sabría. Más perogrullo imposible me dije a mi mismo sonriendo.
Déjate de frasecitas exclamé en alto... ni frases, ni leches.
No pude reprimirme y apuré el último sorbo de café... quería desprenderme de ella y soltarla, porque me di cuenta que evitarla no tenía sentido...
¿Por qué evitas lo que puedes afrontar? Pues eso... afrontálo... yo ya lo hice... acabé con ella... maldita... inútil... sinsentido... véte y no vuelvas y si vuelves me encontrarás preparado para bajarte de mi tren... ¡Largo Tristeza!
Frente al abismo lo único que queda es aprender a volar... o volver por donde has venido que es incluso más fácil ¿no crees?
No temamos a volver por los mismos pasos ya que no existe el camino correcto... el camino correcto se hace al caminar... vayas donde vayas.
...Pero y la frase, y esa frase que me persigue desde, desde, desde siempre... creo yo...
"Un día sin una sonrisa es un día perdido". ¡No pienso perder más días de mi vida!..., me dije para mis adentros con una enorme sonrisa aflorando entre mis labios.
Quiero construir mis sueños a partir de mis sonrisas y de las sonrisas de los que conmigo compartan mi viaje.
Y mis sueños serán mis realidades... las que deseo vivir, las que deseo compartir... porque... no importará lo lejos que llegue si en el camino he dado lo mejor de mi...


PD: Sinceramente: no pienso dedicar ni un minuto para odiar a NADIE, o dejando sitio a la tristeza,  porque estoy demasiado ocupado amando a la gente que me ama... y sonriendo

 José Manuel Párraga 
(de "Cuentos de mi vida")


15 de febrero de 2013

Mis "cuentos" de invierno... como la vida misma.

Emociones: preguntas y respuestas
Somos emociones y son nuestros estados emocionales los que conforman nuestra forma de ser, nuestra forma de estar y nuestra forma de actuar... sea cual sea nuestro cometido, sea cual sea nuestro sitio, sea cual sea nuestra vida. Intentamos, y casi siempre sin éxito, dar respuestas a preguntas vitales para nuestro “mejor estar” y nos empecinamos en hacer de nuestro "mundo" y de nuestra "vida", una vida mejor para vivir. En ese proceso de aprendizaje infructuoso podríamos buscar: 
1. Saber más de uno mismo, de los otros y del entorno (el verdadero conocimiento). 
2. Poder hacer algo que en otros tiempos no conseguiríamos hacer (la actitud). 
3. Adquirir una nueva habilidad o destreza (aptitud). 
4. Dejar de ser la persona o individuo que uno era (el cambio).
Así y sólo así podremos dar repuesta a nuestras preguntas... pero ¿estamos seguros que necesitamos las respuestas? ¿Y si sólo necesitáramos las preguntas? Y si en lugar de buscar respuestas intentásemos saber más de nosotros mismos... esforzarnos en hacer algo que antes nos fuera imposible... aprender cosas nuevas... y dejar de ser aquello que no nos gustaba ser... ¿No serían esas las respuestas a todas nuestras preguntas?

Sueños de estrellas
...Dormí para soñar y pensé en soñar nuevos sueños. Sueños de bosques encantados, de hadas y de pequeños encantadores seres. Sueños de futuro y de presentes inciertos. Sueños compartidos y sueños en soledad. Busqué mi estrella en las noches sin luna..., en esas oscuras noches estrelladas..., en las únicas noches en las que ves las estrellas fugaces, en las únicas noches en las que puedes pedir un deseo, en las únicas noches en las que tus sueños... se hacen realidad. 

El recuerdo y el olvido
¿A dónde vas? Le preguntó el “recuerdo” al “olvido”… pero claro no obtuvo respuesta. No porque sea sordo, sino porque no le interesa. El “olvido” nunca sabe dónde va, ni de dónde viene. Es más… por no ser, ni es. Sin embargo el “recuerdo” siempre intenta saber el por qué de las cosas. Es preguntón hasta el no va más. ¿Y le sirve de algo?... en absoluto, porque a veces, las respuestas son más dolorosas que las dudas… Y las dudas, dudas son… sólo son dudas. No te conformes con el olvido del recuerdo, ni con el recuerdo del olvido. Ni recuerdo, ni olvido. Porque yo olvido que he olvidado… que recordar me duele.

La Tristeza y la Alegría
Si algún día recibes una invitación de la tristeza... llamando a tu puerta, dile que ya tienes compromiso con la Alegría. No la ofusques porque es muy cabezona, tan sólo acompáñala hasta que se pierda en el horizonte, hasta que desaparezca en el tiempo... y sobre todo hazlo aun cuando Alegría todavía no haya llegado. Eso si deja las ventanas abiertas para cuando llegue; Alegría no es de golpear las puertas es de entrar volando por las ventanas... como la brisa, como los rayos del sol, como la luz de luna..., y no la encierres, no la pongas cadenas... no le gusta. Si Alegría no es libre de hacer lo que quiera... volverá la Tristeza. Ah! ni se te ocurra ir a buscar a Alegría, nunca la encontrarás... ella te encontrará a tí, tan sólo deja abierta una ventana, por pequeña que sea.

29 de diciembre de 2012

Cuentos de mi vida: "El número de mi vida"


"El número de mi vida"
Levanté la cabeza entre ojos llorosos… y allí estaba. Sonreí a pesar de la pena de la pérdida. Una vez más pasaba a formar parte de los episodios más importantes de mi vida. Sentí que me abrazabas. ¡Ay!, ese número.
Desde pequeño me acompañaba en los listados del cole, siempre coincidía. Me acompañó en mi comunión y creo que hasta en mi bautizo.
Pero ese día más que nunca noté su abrazo…. Y desde ese momento quedó inexorablemente vinculado a ti… Papá.
Ahora siento dolor pero una enorme alegría… creo que me  has salvado la vida… tú y mi número.
Pude notar como algo o alguien puso las manos en mi cara para no sufrir daño… bendito accidente.
… todo comenzó la tarde anterior. Compras de navidad, carros de moneda, pero claro una vez más sin monedas, ¡malditas tarjetas!
Me acerqué al puesto de la vendedora de la lotería cercano y pedí un número para ese sábado, extraño en mí, no soy de los que confían su suerte a la suerte, pero claro necesitaba una moneda.
Una mujer agradable con sonrisa firme, como haciendo significativo ese momento de vender suerte extendió el boleto de la once hacía mi… tenía varios montones  de boletos pero tuvo que ser ese.
Y allí estaba otra vez... mi número. ¡Terminaba en mi número! Y claro no pude pensar más que… ¡esta noche me toca seguro!
Compras, compras y más compras… y vuelta a casa.
A la mañana siguiente, no sabía qué hacer, a que dedicar mi tiempo… correr, pasear, escuchar música, que se yo. Al final nada más allá que compartir momentos con amigos de redes sociales que tan cercanos están sin saberlo.
Se acercaba la tarde y necesitaba escapar de mi… agarré la bici y me lancé al mundo. Era una tarde sombría, lluviosa, oscura pero son de esas tardes que me encantan… porque no duran para siempre… Oh, pero si no he mirado el número premiado de ayer… y si soy ¡rico!
Corrí al ordenador enjutado en mi ropa de ciclista con chubasquero y todo…  y busqué, pero NO, no tuve suerte…
Maldita valla… cuando la ví ya era tarde… decidí sujetar fuertemente a mi amiga de dos ruedas y que pase lo que pase.
Se me había vuelto demasiado oscura y lluviosa la tarde y volvía con prisas a casa… y no me acordé de esa valla en medio de la carretera. Y eso que durante las más de 3 horas que pasé entre caminos y recuerdos fui feliz y a la vez infeliz… la vida misma. Me acordé de ti… siempre me acuerdo de ti cuando paso con la bici por el mismo punto, por el mismo sitio…
Pensaba en ti y en los paseos que no pudimos dar juntos, y que sé que te hubieran gustado... y  a mí… Pero ya te habías ido… sólo me quedaba tu recuerdo y mi número asociado a ti.
Maldita valla… y tuve miedo…, no sabía cuál podría ser el resultado de la caída…
Pues de cara…, caí de cara, cuello y frente, y mi amiga a más de 10 metros de mi… pero sentí tus manos en mi cara, tus manos labradas por tu trabajo con el hierro de toda la vida, tus manos erosionadas por el tiempo y por esa alergia que te provocaba tanta incomodidad…,  sentí tus manos… de otra manera hubiera sido mi triste final.
Me pude incorporar y sujetarme el labio ensangrentado…  y me senté en el asfalto mojado con el agua cayendo sobre mi chubasquero… y sonreí. ¡Qué leche más tonta! Y esa valla ¡quién la ha puesto ahí!  Siempre estaba, pero ¡quien me manda a mí hacer la ruta al revés!. No se puede ir al revés de cómo vas siempre… recordé.
Tras unos minutos de dolor, de intenso dolor…  pude andar unos  metros… busqué en el bolsillo derecho de mi chubasquero el móvil en el que aún sonaba la música que siempre me gusta que me acompañe y conseguí con mis dedos maltrechos apagarlo.
Y me acordé, de que llevaba las gafas en el bolsillo izquierdo, introduje la mano… gafas rotas… pero junto a ellas el boleto de la lotería sin premio… y ahí estaba de nuevo mi número, manchado de rojo por las heridas de mis manos. Decididamente ese boleto me trajo la suerte, la Buena Suerte.
No me tocó el día anterior, me tocó cuando me tenía que tocar… ese número vinculado a la memoria de mi padre… ese número que se encuentra en el camposanto donde por última vez le di el último adiós terrenal. Encima de su lápida… el 28.
Mire el reloj, sabéis ¿qué hora era?.
Las 17,28.

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