Pasamos media vida intentando descubrir quiénes somos: Positivos. Fuertes. Líderes. Ambiciosos. Sensibles.
Y también luchando por no ser aquello que nos incomoda: Egoístas. Irritables. Inseguros. Miedosos.
Pero quizá el error está en creer que somos cualquiera de esas palabras. Porque no somos una etiqueta. Somos mucho más que eso.
Nadie es valiente todo el tiempo. Nadie es fuerte todos los días. Nadie es inseguro en cada momento.
Las etiquetas encierran. Los comportamientos cambian.
Y ahí reside una de las mayores libertades emocionales: No tienes que ser algo para siempre. Solo puedes elegir, aquí y ahora, cómo quieres actuar.
Porque cuando dejas de preguntarte quién eres y empiezas a preguntarte quién quieres ser en este instante, siii, en este instante, recuperas algo muy valioso: La posibilidad de cambiar.
"No somos nuestras etiquetas. Somos la capacidad de elegir qué hacemos con ellas."
Por José Manuel Párraga Sánchez
Gestión Emocional 3.0
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