2 de diciembre de 2023

No se trata de lo que veas, sino de lo que tus ojos quieran mirar

 Te confieso que casi nada ha salido como lo había imaginado hace 25 años. 


Lo que parecía mi tranquilidad se convirtió en un infierno, lo que me daba estabilidad cambió de rumbo, lo que me mantenía en equilibrio se me esfumó de entre las manos.


Por el camino que dije que nunca iría construí una autopista..., las escaleras que otros subían y pensé que no eran para mi, acabé subiéndolas de dos en dos..., esas cuestas empinadas de corazones rotos también fueron para mi y se convirtieron en montañas inalcanzables. 


He tenido "amigos" con los que ahora ya no me une nada y "los de verdad" descubrí que seguían a mi lado. Por el camino he encontrado personas maravillosas con las que hace años no hubiera compartido ni un café y con las que ahora comparto viaje. 


He peleado por "causas perdidas" hasta la extenuación, batallas en las que ahora no invertiría ni un minuto de mi tiempo y he encontrado el sentido de mi vida en "causas ganadas" que hace años eran desconocidas para mi. 

Unos ángeles se fueron pero dejaron a otro ángel a mi lado.

En estos 25 años también han ido apareciendo príncipes que se han hecho "hombres buenos" y una princesa que "simplemente" me dio la vida y su corazón. 


Estos años me enseñaron que no hay que pasar página, sino cambiar de libro y de cuaderno para así empezar a leer, escribir y dibujar algo nuevo con un nuevo pincel.


Es momento de amarnos más y de sentirnos mejor a pesar de nuestras cicatrices... y es momento de saltar muros, de construir puentes, de comenzar nuevos viajes y de andar por nuevos caminos. Pero sobre todo es la hora de bailar con la vida.


En estos 25 años descubrí que las preocupaciones no me quitarán el dolor, ni la pena del "mañana", solo destruirán la alegria de mi "hoy".


"Hoy" es el momento de dejar lo malo atrás y de buscar lo que nos traiga calma. 


Cierra los ojos y siente tu corazón. Respira, respira con calma. Hazlo ahora. Unos segundos. 

Hazlo. Por fi...

Has abierto los ojos y es el momento de decirte dos cosas que aprendí en estos años. La primera, "No se trata de lo que veas, sino de lo que tus ojos quieran mirar", y la más importante "Te quiero".

Por José Manuel Párraga Sanchez

metodoiris.parraga@gmail.com

30 de noviembre de 2023

La Regla de los 3 segundos o cómo cambiar tu vida en 3 segundos

Y si pudieras cambiar tu vida o tu destino en sólo 3 segundos... O cómo en sólo 3 segundos puedes pasar del "No puedo" a "Lo voy a conseguir".


Lo que creemos de las cosas que nos pasan o de los estímulos que recibimos, incluidas nuestras denodadas opiniones acerca de política, de economía o de relaciones de pareja son una sensación añadida por el cerebro y no una realidad. 
Si nuestras creencias estuvieran generadas por la realidad, todas las personas deberíamos compartir la misma opinión acerca de la economía o de si fue o no penalti. Sin embargo, no sucede así porque el cerebro de cada hombre y mujer transforma todo aquello que ve para que la vida tenga sentido para él y no para su vecino o para su suegra, dando lugar a tantos puntos de vista como individuos existen en la faz de la tierra. 

En la percepción está la clave de la realidad, bueno la clave individualizada de la realidad de cada uno. 

Este proceso de percepción se construye en cuatro etapas:

1. Traducimos los estímulos internos y externos a un lenguaje de señales  electroquímicas que el cerebro pueda entender, algo de lo que se encargan especialmente las neuronas y aquello que llamamos sentidos.
2. Analizamos esos estímulos a través de la corteza cerebral (un espacio de un grosor de poco menos que la mitad de un grano de arroz que llevamos debajo del cráneo y en donde dispuestas en 6 capas, como batallones de soldados, se encuentran más de 15 millones de neuronas), tras analizar seleccionamos lo más interesante, claro está lo más interesante para cada uno de nosotros.
3.  Asociamos todos esos estímulos a una imagen mental que procede de la memoria y en ese momento le damos un significado a las percepciones y todo esto lo hacemos de manera insconsciente (ojo al dato).
4. Integramos toda esa información para obtener una percepción continua de la realidad que es a lo que llamamos Presente. 

En 2016, Ernst Pöppel y Bao (este no es un pan chino) encontraron un patrón de 3 segundos para todas y cada una de las actividades que realicemos independientemente de como seamos, ya sea percepción auditiva, de visión, de memoria, del habla, del control del movimiento… El cerebro genera una “realidad” en ventanas de 3 segundos de duración y genera el Presente a partir de esa ingente información objetiva que llamamos realidad y de la que se sabe que solo llegamos a percibir no más del 0,01% de toda ella. [Pöppel, E. y Y. Bao, Subjective Time: The Philosophy, Psychology, and Neuroscience of Temporality, 2016: The MIT Press.]
 
Podemos decir que segmentamos la información en ventanas de tres segundos, la clasificamos, asociamos y alteramos en base a experiencias pasadas, integrándola para dar lugar a un continuo que conocemos como presente. 

Percibimos la realidad en porciones de tiempo, de forma segmentada, dividiendo cualquier experiencia en ventanas de tres segundos. En este período, el organismo traduce los estímulos al lenguaje cerebral, analiza sus características básicas, se queda con lo novedoso e interesante, le da un significado, integra la ventana actual con la anterior gracias a la memoria para ofrecer la sensación de continuidad y proyecta el resultado en la ínsula (y no la Barataria de Sancho Panza, sino la cerebral) para tomar conciencia de que somos nosotros quienes vivimos esto y no mi tía la del pueblo.

Esto es vital, si vital, porque hace posible que cada tres segundos exista la posibilidad de modificar cualquier aspecto de la realidad que percibimos. ¿Cómo? ¿Aunque llevemos 28 años haciendo lo mismo? Sí. Neurológicamente hablando, el cerebro es capaz de dar por acabada una costumbre en tan solo tres segundos, con un buen gancho de izquierda sobre el mentón. 


Un ejemplo… pasamos al lado de una pastelería y durante 3 segundos nos fijamos en ese maravilloso donuts de chocolate y nos sentimos tremendamente atraídos por él. Después dejamos de verlo, desaparece, de nuestra atención. Es decir, lo hemos visto, hasta lo hemos olido gracias al aroma delicioso que venia de dentro de la pastelería e incluso nuestras tripas han gritado de placer… después se ha esfumado. En ese corto espacio de tiempo ha acaparado nuestra ventana del presente y el organismo ha generado una percepción coherente de la realidad, ruidos en el estómago incluidos, basándose en la información recibida por los sentidos. 

Sigamos un razonamiento lógico. Justo cuando el donuts desaparece de nuestra "ventana" deberíamos pasar a experimentar otra cosa distinta de manera inmediata, una nueva realidad basada exclusivamente en la información actual de los sentidos. Sin embargo, esto no ocurre así en la práctica porque, aunque el presente sea un navegador web que se refresca cada tres segundos, seguimos pensando en ese donuts durante más tiempo. A esa persistencia se la conoce como memoria, y es vital para la construcción de un presente apetecible. Digo bien “apetecible”, apetecible para cada uno, de la manera más egoísta que te pudieras imaginar.

La memoria a corto plazo es la encargada de suavizar esa transición entre ventanas haciendo de la percepción algo gradual, un flujo, algo continuo.

En realidad, se trata de una transición tan obvia para el cerebro como la que hacemos al pasar de una cadena de tv a otra, pero sin ella el presente solo sería una sucesión de saltos sensoriales y emocionales bruscos poco apetecibles. La duración de esta transición es proporcional al tiempo que nuestra atención sigue puesta en ese donuts de chocolate o en cualquier otra cosa o estímulo. Al poner la atención en él, estamos diciéndole al organismo que queremos seguir pensando en ese donuts que ya no existe. ¿Y qué acostumbra a hacer cualquier organismo en ausencia de información? Pues se la inventa. Primero alarga la duración de la transición y después genera la percepción de la realidad apoyándose en la información procedente de la memoria. 

A fin de cuentas, es un apaño similar al desaguisado que el cerebro encuentra a la hora de construir la visión. Si no lo sabéis, el ojo es incapaz de enviar información de cualquier escena al cerebro puesto que no existen células capaces de transformar la luz en impulsos eléctricos, solo los transforma en impulsos nerviosos (estamos en manos de lo que interprete nuestro nervio óptico). El resultado es un punto ciego (es el lugar en el que tu cerebro, y no tú, decide que información poner ahí). Para arreglar este desaguisado, recordemos que el cerebro echa un vistazo a la información de las células vecinas, da por supuesto que la información en el punto ciego será parecida, y se inventa lo necesario. 
En el caso de la memoria el organismo hace algo similar. El cerebro da por supuesto que las ventanas sucesivas del presente serán parecidas a sus predecesoras y genera una ilusión, demostrando que la veracidad no es importante para él. 
Durante el tiempo que la memoria llena de ilusiones la ventana del presente, el cerebro intercambia la información de los sentidos por una imaginación, por una imagen mental. Esta imagen mental hace que las personas vivamos constantemente nuestra interpretación individual de la realidad. En cierto modo vivimos en el mundo de ficción que queremos vivir. Sea bueno o malo para nosotros. 

Aunque una experiencia pueda perdurar en el presente gracias a la memoria, no significa que la experiencia esté ocurriendo realmente. De hecho, solo tenemos la capacidad de recordar las cosas que pensamos y sentimos, no los hechos. 

Desde un punto de vista científico, los seres humanos tenemos la posibilidad de transformar cualquier aspecto de nuestra vida en un instante, cada tres segundos, pero no la vemos porque pensamos que la memoria, la persistencia en el presente de una información que no existe, es real. Darse cuenta de esto puede ayudar a muchas personas a reconectarse conscientemente con el proceso inteligente de la vida. Envasemos esta idea en una nueva premisa para llevarla en el bolsillo durante el día a día: «cada tres segundos existe la oportunidad de transformar la realidad que percibimos». 

La regla de los tres segundos no es algo místico o espiritual, proviene de la naturaleza misma del organismo. Tomar conciencia de ella nos permite convertir la percepción de la realidad (algo automático hasta ahora) en una elección consciente, devolviéndonos la libertad y el poder de decidir instante tras instante. 

Al final te diste la vuelta, entraste en la pastelería, compraste el Donuts y la realidad de ese momento fue otra... Estaba duro como una piedra. guiño

29 de noviembre de 2023

Luna y Nico en la Ciudad de Entrelazados

En la encantadora Ciudad de Entrelazados, donde las risas de los niños se mezclaban con el encanto eterno de la naturaleza, vivían dos amigos curiosos, Luna y Nico. 

Un día, decidieron aventurarse al Parque de la Comprensión, un lugar especial donde la amistad se fortalecía. 
Mientras jugaban en el parque, notaron destellos mágicos que tejían hilos invisibles entre ellos. Era la Red de Sincronía, que convertía sus risas y juegos en conexiones mágicas. Luna y Nico se dieron cuenta de que, cuando compartían sus sueños y escuchaban los del otro, la red brillaba aún más.

Un día, mientras paseaban, encontraron el Río de los Conflictos y sabian que era tremendamente peligroso pues les dijeron que muchos antes se habían ahogado en él por querer cruzarlo nadando. 

Caminando por la orilla llegaron al Puente de la Comunicación y sabían que antes o después debían cruzar el río de los Conflictos pues al otro lado de la orilla se encontrarían con un mundo lleno de aventuras. 
Al cruzarlo, se toparon con un jardín encantado llamado el Jardín de la Reflexión. Entre flores brillantes, descubrieron que hablar abierta y honestamente era como regar las semillas de la comprensión y que escuchando con sumo interés se regaban las semillas de la empatía. Pero lo más importante que aprendieron en ese jardín fue que sólo hay que pedir a cada uno lo que cada uno pueda dar.



A las afueras de la ciudad, bajo la sombra del majestuoso Árbol de los Recuerdos, Luna y Nico compartieron momentos especiales que querían recordar para siempre. Colgaron en una de sus ramas una hoja con un dibujo que reflejaba su amistad, prometiendo que, aunque crecieran, su vínculo seguiría siendo tan fuerte como las ramas de ese poderoso árbol.

A medida que Luna y Nico exploraban el Bosque de la Vida, aprendieron que la comunicación era mucho más que decir palabras; era un abrazo de sonrisas y la melodía de unas risas compartidas. Descubrieron que, cuando surgían conflictos, el Jardín de la Reflexión les ofrecía un espacio para resolverlos y aprender juntos. Y cruzando puentes los podrían atravesar sin peligros. 

La Red de Sincronía guió cada paso de Luna y Nico, haciendo que su amistad brillara como una estrella en el cielo nocturno de la Ciudad de Entrelazados. 

En este lugar mágico, donde la comunicación y la comprensión eran como puentes, parques y jardines, Luna y Nico descubrieron que las amistades verdaderas eran tesoros que se cultivan con "amor" y se riegan con "sumo cuidado". 

Y así, bajo la sombra del Árbol de los Recuerdos, juraron ser amigos para siempre, recordando que la magia de esa Ciudad residía en el arte de conectarse con el corazón.

Por José Manuel Párraga Sánchez 

23 de noviembre de 2023

El espejo de la Motivación

En el tranquilo pueblo de Valientes, vivía Mariajuana, una mujer llena de sueños pero atrapada en las garras del miedo. 

Un buen día se cruzó en su camino un misterioso hombre que percibió en los ojos de la joven una lucha interna, y sin mediar palabra se acercó a ella y le entregó una caja misteriosa.

¿Qué hay en esta caja?", preguntó con curiosidad.

"Es la llave para liberarte del miedo y encontrar la confianza que yace en tu interior", le respondió con una sonrisa sabia.

Mariajuana abrió la caja y encontró un espejo. Lo miró detenidamente y sin embargo, este no reflejaba su apariencia física, sino sus miedos más profundos. Con respeto pero a la vez con valentía, visualizó cada imagen que le atormentaba: el miedo al fracaso, al rechazo, y a no ser suficiente, entre otros muchos.

Guiada por sus instintos más recónditos emprendió un viaje hacia el Monte de los Desafíos. Allí, se enfrentó a sus temores uno por uno. Y cada vez que superaba un obstáculo, su confianza crecía como un sol radiante en el horizonte del amanecer.

En la Cueva de la Determinación, descubrió que la clave para vencer el miedo era la motivación que nacía en su interior, la que conduce al aprendizaje y a la autoestima. Con cada paso, aprendió a confiar en su capacidad para enfrentarse a cualquier adversidad.

El faro de los Sueños, que a lo lejos pudo divisar y que nunca antes había aparecido en su vida, iluminó su camino hacia "alguna parte" y en alguna parte se pudo dar cuenta que "cualquier parte" la motivaba a seguir caminando y disfrutando a cada paso porque el faro allí seguía estando al frente de su mirada.

Su vida se convirtió en un lugar donde la confianza florecía y aún sabiendo que la cadena del miedo es inevitable, aprendió que la verdadera valentía radicaba en enfrentarse a él y transformarlo en fuente de motivación. 

Tan solo tenía que volver a mirarse en el
espejo que un día aquel buen hombre le regaló.

Por José Manuel Párraga Sánchez 


16 de noviembre de 2023

Lamentino y la Salud Emocional

Lamentino era un hombre que vivía en la bulliciosa ciudad de Intranquilidad. Aunque aparentaba entereza ante los demás, su interior era un laberinto de emociones sin resolver. Un día, mientras paseaba por el parque de Reflexión, conoció a una anciana sabia llamada Clara.

Clara, con ojos llenos de experiencia, notó la pesada carga emocional que Lamentino llevaba consigo. Le habló sobre la importancia de cuidar la salud emocional, un tesoro, sin duda, más valioso que el oro. Le contó sobre su propia travesía hacia el equilibrio interior y cómo el haber aprendido a reconocer y expresar sus emociones le había brindado esa paz tan deseada.


Intrigado, Lamentino decidió emprender su propio viaje hacia la salud emocional.

 Visitó la colina de Autoconocimiento, donde descubrió emociones enterradas y las aceptó con mucha valentía. 

En el lago de Comunicación, aprendió a expresar sus sentimientos sin temor, construyendo puentes emocionales con los demás. Y paseando por el mar del Amor descubrió los más bellos momentos que nunca hubiera imaginado poder vivir.

En el bosque de Resiliencia, Lamentino se enfrentó a desafíos que fortalecieron su capacidad para superar adversidades. 

Y en la pradera de Gratitud, cultivó la apreciación por las pequeñas alegrías de la vida.

Con el tiempo, transformó su laberinto emocional en un jardín floreciente. Comprendió que la salud emocional no trata de apreciar solo las emociones positivas y de eliminar las negativas, sino de gestionarlas todas ellas con compasión y sabiduría.

Así, en la ciudad de Intranquilidad, la historia de Lamentino se convirtió en el mejor recordatorio de que cuidar la salud emocional es un viaje valioso y necesario para vivir una vida plena. De hecho el alcalde de la ciudad decidió con un apoyo unánime cambiarle el nombre. Ahora la ciudad se llama Serena. 

Lamentino, tras pasar por el Registro Civil, se cambió el nombre. Y para siempre ha pasado a llamarse... Amable. 

Por José Manuel Párraga Sánchez 


13 de noviembre de 2023

Relato breve. "La más poderosa de las Palabras"

 Allí estaba..., muy cerquita de mi, casi rozándome, pero otra vez me atreví a evitarla. Eran meses con las mismas lágrimas, con el mismo dolor, con la misma pena, con el mismo abandono, con la misma tristeza. Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo, pero no lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo.

No pude reprimirme y apuré el último sorbo de café. Quería desprenderme de ella y soltarla porque me di cuenta que evitarla no tenía sentido.

Y un pensamiento cobraba fuerza en mi interior ¿Por qué evitas lo que puedes afrontar? ¡Afróntalo! Yo ya lo hice, acabé con ella, maldita, inútil, vete y no vuelvas y si vuelves me encontrarás preparado. ¡Largo Tristeza!

Cogiéndome la mano mi madre me dijo: “Hijo, si algún día recibes una invitación de la Tristeza llamando a tu puerta, dile que ya estás comprometido con la Alegría. No la ofusques porque es muy cabezona, tan sólo acompáñala hasta que se pierda en el horizonte, hasta que desaparezca en el tiempo. Y sobre todo hazlo aun cuando Alegría todavía no haya llegado. Eso si, deja las ventanas abiertas para cuando llegue. Alegría no es de golpear las puertas sino que entrará susurrando por las ventanas, como la brisa, como los rayos del sol, como la luz de luna llena. Y no la encierres, no la pongas cadenas, no le gusta. Si Alegría no es libre de hacer lo que quiera, volverá la Tristeza. ¡Ah! Ni se te ocurra ir a buscar a Alegría, nunca la encontrarás, ella te encontrará a ti, tan sólo deja abierta una ventana, por pequeña que sea”.

Mamá ya no está.

En ese momento se agolpaban en mi mente recuerdos de mi infancia. Y retumbaban en mi cerebro conjuntos de sílabas, a veces sin sentido que hacían de mi vida un infierno.

Y de pronto apareció ella, la palabra adecuada. ¿La haría caso? ¿la haría desaparecer en cuanto la viera? ¿la recordaría para siempre? o ¿la utilizaría en estos momentos de necesidad? No se, no se. Si lo supiera lo sabría. “¡Qué pedazo de perogrullada!” me dije a mi mismo intentando esbozar una mueca a modo de sonrisa fingida.

¡Déjate de frasecitas! exclamé en alto.

Afortunadamente no se me iba de la cabeza. Esa palabra que siempre aparecía en los peores momentos allí estaba de nuevo. No quería olvidarla tan solo recordarla y tenerla siempre presente, porque un día les escuché hablar, y en ello el Recuerdo le preguntó al Olvido… ¿A dónde vas? Pero claro no obtuvo respuesta. No porque fuera sordo, sino porque no le interesa. El Olvido nunca sabe dónde va, ni de dónde viene. Es más… por no ser, ni es y nunca llegará a ser. Sin embargo, el Recuerdo siempre intenta saber el porqué de las cosas. Es preguntón hasta el no va más. ¿Y le sirve de algo? ¡En absoluto!, porque a veces, las respuestas son más dolorosas que las dudas. Y las dudas, dudas son, sólo son dudas. ¿Pero cuántas veces puede uno llegar a hacerse daño con aquello que debió haber olvidado? Se preguntaba el Recuerdo. No me pude reprimir en ese momento y les espeté: “No te conformes con el olvido del recuerdo, ni con el recuerdo del olvido. Ni recuerdo, ni olvido. Porque yo olvido que he olvidado, que recordar me duele”.

Besándome en la frente mi padre me dijo: “Hijo, nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces, ni alcanza la meta con un sólo intento, ni llega a la otra orilla sin haber construido puentes. Frente al abismo lo único que queda es aprender a volar, o volver por donde has venido que puede ser incluso más fácil, ¿no crees? No temas a volver por los mismos pasos ya que no existe ningún camino incorrecto, porque el camino correcto se hace al caminar y el camino incorrecto es aquel que nunca se anduvo”.

Papá ya no está.

Pero dejé de sentirme solo, a pesar de estar solo, una vez que esa palabra volvió a formar parte de mi vida. Y desde ese momento pude empezar a pintar un mundo de colores nuevos, pinté de colores mis sueños, sueños de esperanza, sueños sin complejos, sueños en una paleta con el pincel del cielo, del cielo de mis sueños, del sueño de mi cielo.

Esa palabra que hace que aproveche todo lo bueno que me trae la vida pero que también es un antídoto de la pena, la angustia, el dolor, la tristeza o la soledad. En los malos momentos no olvidarla me llena de alivio y me reconforta porque me hace recordar que todo tiene un fin y un final, y cuando camino por senderos felices me hace prudente porque sabré que estos tampoco serán eternos y les sacaré el mayor provecho.

Y finalmente me dormí…

...Dormí para soñar y soñé nuevos sueños. Sueños de bosques encantados, de hadas y de pequeños encantadores seres. Sueños de futuro y de presentes inciertos. Sueños compartidos y sueños en soledad. Busqué mi estrella en las noches sin luna..., en esas oscuras noches estrelladas..., en las únicas noches en las que ves las estrellas fugaces, en las únicas noches en las que puedes pedir un deseo, en las únicas noches en las que tus sueños…, se hacen realidad.

Y me preguntarás ¿Cuál es esa palabra tan poderosa?

La más poderosa de las palabras sin duda es… ¡Pasará!

7 de noviembre de 2023

La vida no es más que una hermosa aventura que acaba de comenzar

Había una vez una joven llamada María, cuyo corazón estaba envuelto en una densa niebla de tristeza. Cada día se despertaba sintiendo el peso abrumador de la desesperanza y la falta de propósito. Sus ojos reflejaban un anhelo profundo por algo que aún no podía definir y que le consumía por dentro.

Un día, mientras caminaba por un parque sombrío, María se encontró con un amable anciano que le ofreció una cálida sonrisa. El anciano acercándose lentamente le dijo a María: "La vida es como un libro en el que cada página ofrece una nueva oportunidad para descubrir la belleza oculta dentro de ti".

Confundida, María miró al anciano con curiosidad y le preguntó cómo podría encontrar esa belleza cuando todo a su alrededor parecía oscuro y sin esperanza. El anciano le respondió suavemente: "Tu historia no ha hecho más que comenzar, y cada día es una oportunidad para escribir un capítulo nuevo y emocionante".


Inspirada por las palabras del anciano, María decidió abrir su corazón a las posibilidades que el mundo le ofrecía. Con cada amanecer, recordaba las palabras del anciano y se comprometía a buscar pequeñas alegrías en su rutina diaria.

Poco a poco, María descubrió la belleza de un atardecer pintado en tonos cálidos y la melodía suave de la lluvia acariciando el suelo. A medida que se sumergía en la maravilla de la naturaleza, comenzó a apreciar la magia de los momentos simples que antes había pasado por alto, el baile de las hojas, el dulce canto de un pájaro o el aleteo incansable de una mariposa. Probó a sonreír a los niños con los que se cruzaba y aprendió de esas pequeñas maravillosas sonrisas. Descubrió que una taza de café o su infusión favorita era mucho más que agua caliente pasando a ser uno de los mejores momentos de cada día. Y se dió cuenta que todos los días podría tomar café... Y pasear por la vida. 

Con el tiempo, María se convenció de que la vida no era una carga pesada e insuperable, sino una hermosa aventura llena de oportunidades para encontrar la felicidad en los detalles más pequeños. Cada día, recordaba las palabras del anciano y se animaba a sí misma con la idea de que su historia aún estaba siendo escrita, con innumerables páginas por llenar y descubrir.


Quiso regresar al lugar donde aquel anciano se le acercó para preguntarle su nombre pero... no le volvió a ver. Aún así cada vez que le recuerda le llama Corazón. 


Por José Manuel Párraga Sánchez

"Cuentos de mi vida"

4 de noviembre de 2023

Te diría...

En estos tiempos difíciles (¿cuáles no lo son?) se me ocurre abrir los ojos y levantar la voz .. bueno escribir con "este boli digital de redes sociales" donde me pueda hacer oír. Y no tiembles no hablaré de política, no es para nada lo más importante en el discurrir y discernir de nuestras vidas.


Por eso...

Te diría que pienses en las cosas que van bien cuando te enfrentes a una crisis de esas que sin duda llegan y que vivas como si te quedaran un par de días o tres. 

Te diría que no olvides de tomarte tiempo para pensar, comunicarte y compartir las cosas que te gustaría cambiar para cumplir tus objetivos, ese es el primer paso para conseguirlos.

Te diría que cuando la vida te arrastre hacia abajo, y te hundas, puedes darle una patada al fondo y volver a la superficie y respirar nuevamente. Muchos antes que tú ya lo hicieron.

Te diría que esfuérzate en encontrar la alegría y el significado a todo reto al que debas enfrentarte y no lo tomes nunca como una amenaza. Dado que cada vez te enfrentarás a adversidades más profundas: un trabajo que no va bien, una enfermedad o un accidente que cambiará todo en un instante, la pregunta por tanto, no es si alguna de esas cosas te sucederán. Lo harán. 

Te diría que son los días difíciles, los que te desafían y retan tu existencia pero sobre todo serán los que definirán quien eres. No es lo que logres, sino cómo sobrevivas a ello.

Te diría que las semillas de la resiliencia son plantadas en la medida en que procesamos los acontecimientos negativos de nuestra vida. Sin ese procesamiento no hay avance, ni recuperación, ni valentía. 

Te diría que puedes llegar a desear "Esto", pero obtendrás "Aquello" y tampoco estará tan mal. Y que no tomes los errores del pasado de manera personal, no te culpabilices, pero asume la responsabilidad para hacer los cambios necesarios para que no se repitan. Somos monos pero no burros. 

Te diría que no dejes que la tragedia penetre en tu vida de tal forma que te consuma. Y que evites creer que el dolor durará para siempre. Acepta tus sentimientos, pero reconoce que no son eternos. Ni los buenos, ni los malos. 

Te diría que la gratitud y el reconocimiento a los demás son claves para crear resiliencia. Las personas que se toman tiempo para hacer una lista de las cosas por las que pueden estar agradecidos son más felices y se encuentran más saludables. ¿Por qué no lo haces? Agradece por cada respiro, por el regalo de la vida. Celebra cada instante. Enfócate en cada momento de alegría, presta atención a eso que está pasando y te puede sacar una sonrisa.

Te diría que estás obligado a celebrar cada triunfo por pequeñito que sea y que puedes ayudar a otros a levantarse y eso sin duda te hará a ti no solo ponerte en pie sino volar.

Y finalmente te diría que somos más vulnerables de lo que hemos pensado, pero más fuertes de lo que nunca jamás hubiéramos imaginado.


Te espero en mis Seminarios Terapéuticos. Ya somos muchos los inscritos pero no quiero que te quedes fuera...

Te diría...

Inscríbete https://forms.gle/9TYHi8tcDMuQXzru8

Lugar de celebración Salón de Actos del Centro Asociado de la UNED de Plasencia. Días 16, 22 y 29 de noviembre , 13 y 20 de diciembre. Puedes asistir a uno o a todos. De ti depende. 



31 de agosto de 2022

Entendiendo la depresión

Vivo en una pequeña ciudad de unos 40.000 habitantes. Siendo fieles a la incidencia nacional puedo afirmar que unas 2.000 a 3.000 personas están sufriendo depresión ahora mismo a mi alrededor y que casi 10.000 la sufriremos a lo largo de nuestras vidas. Y no solo es ese sufrimiento atroz que sólo quien lo padece podría explicar sino que nunca se llega a entender y no solo quien lo sufre sino quienes con ellos conviven... algo que lo hace aún más insoportable.

Suelen decirles... porque no sales a la calle, porque no sonríes es muy fácil, arréglate, péinate un poco...

¿Le exigirías a una persona que padece diabetes que pusiera de su parte y se esforzara en sintetizar insulina?

Sin embargo a los que sufren de depresión se les exige ese esfuerzo, un poco de voluntad, que pongan de su parte... sin darse cuenta que la depresión no es cuestión de voluntad y mucho menos de una falta de voluntad. Y los mecanismos que la provocan se parecen, mucho más de lo que se piensa, a una enfermedad biológica más que psicológica.

Intentaré de una manera sencilla, explicar los últimos estudios científicos que avalan esta hipótesis que puede ser el inicio, o al menos una pequeña luz al final de este túnel de penumbra que nadie debería de atravesar nunca pero que sin embargo no va a ser así, sino todo lo contrario.

Antes de finalizar esta introducción un dato más que no podemos olvidar. Siguiendo los datos de incidencia nacional, en mi pequeña gran ciudad a lo largo de este año 4 personas decidirán no seguir viviendo. No creo que haya mayor sufrimiento.

Creo que estamos obligados a conocer mucho más de esta pandemia para la que no existe vacuna... ni existirá, pero de momento "Acompañar" puede ser un buen inicio.

 

Una batalla constante

...un sufrimiento que roza lo absurdo, lo increíble, lo inimaginable. Un dolor de angustia y desesperación. Un querer y no poder, pero deseando poder. Un agotamiento incontestable como si hubiera vagado por el desierto durante horas buscando un pequeño oasis. Un querer hablar y no poder articular palabra, querer gritar y apenas un pequeño susurro de desesperación saliendo por entre los labios. Queriendo ser feliz y sonreír y disfrutar con la familia o dejarse llevar por una bella canción y un baile de alegría. Pero la realidad es la desolación y la frustración por no encontrar el "cómo" salir de allí. Consumiendo una energía que no se tiene para mostrarse ante el mundo como una persona normal y esperando que antes o después todo esto desaparecerá solo. Pero no es así.

Tristemente... ¿Cuántas personas podéis llegar a sentiros de esta manera? En una batalla constante de 24/7/365. Sabéis de lo que hablo ¿Verdad?

...y a su alrededor todo se desmorona, sus personas cercanas, inclusive los que les quieren no llegan a entenderle ni a entenderlo o directamente no le creen y lo que es peor aún, tampoco se es capaz de explicarlo.

...un sudor recorre la nuca, la respiración es agitada, el corazón parece salirse por la boca, la barriga no entona una canción dulce sino más bien un ruido desesperante y doloroso. Duele todo, todo... duele el alma y la vida. ¿Dormir? Cada pequeño sueño se convierte en una pesadilla. ¿Quién pudiera dormir? Pero peor es la angustia, la desesperanza, el abatimiento, la incomprensión.

Pero vamos a hacer un esfuerzo por entender lo que puede estar pasando... Aunque más adelante os hable de la biología, de la neurología y de la evolución, debemos empezar por lo que a mí me parece el principio sin llegar a serlo exactamente.


Primer Paso: La triada cognitiva.

Fue Beck, un psiquiatra estadounidense, quien expuso una de las primeras teorías de la génesis de la depresión y que a mi modo de ver todavía sigue vigente (eso sí sumado a otros nuevos descubrimientos de los que ya os hablaré). Y la publicó justamente un año antes de que yo naciera. En resumen, se basa en nuestras creencias e interpretaciones de la realidad que distorsionarán la información debido a la ratificación constante de esas creencias en base a la visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro. Perpetuándose en el tiempo en una triada negativa producida por el desvío selectivo de: la ATENCIÓN (al centrarse en aspectos negativos), de la INTERPRETACIÓN DEL MUNDO (al ver sólo la mitad vacía del vaso) y de la MEMORIA (al recordar preferentemente sucesos que confirmen sus creencias) ... "Todo me pasa a mí", "Todo está en mi contra", "No sirvo para nada ni para nadie", "No puedo porque no soy capaz"... ¿Os suena? 

Ahí es cuando comienza el proceso autodestructivo de una manera inconsciente, se empieza a destruir nuestra autoestima y comienza a rodearnos el oscuro fantasma de la negatividad que nos acompañará de una manera continua y absorbente.

¿Y ahora qué hago? Seguir caminando e intentar comprender, porque entendiendo "los por qué" podremos descubrir "los cómo".

¿Por qué atardece? Porque la tierra gira sobre sí misma. Ahora esto que todos sabemos, durante miles de años fue desconocido o interpretado de maneras no correctas. Cuando descubramos el por qué o los por qué de la depresión sabremos cómo ganarle la batalla. 

Hemos dado el primer paso.


Segundo paso: la biología y el cerebro.

Es el momento de intentar explicaros el componente biológico y cerebral de la depresión.

La farmacéutica Lilly tras años de investigación descubre que hay neurotransmisores que fallan en los estados depresivos siendo la serotonina el más importante de todos ellos y lanzan el Prozac  (fluoxetina es su nombre como genérico) siendo la  medicación más importante de los 90 tras su aprobación por la FDA a finales de los 80. Esto pone en marcha la teoría bioquímica de la regulación de los neurotransmisores. Pero ¿Cómo sintetizar serotonina de manera natural para al menos prevenir su déficit?... El triptófano es la clave y lo encontramos en los huevos, el pollo, semillas, salmón, frutos secos, soja, lácteos...

Abordemos ahora el fallo de nuestro reloj biológico, de nuestro ritmo circadiano y el efecto de la melatonina (eso que segregamos cuando nos toca ir a dormir, o mejor dicho cuando se hace de noche y nos dice... Vete a dormir). Todo ello, si no funciona, puede llevar a la llamada depresión estacional o trastorno afectivo estacional que lo provoca la falta de luz ambiental. Allá donde existe mayor densidad de nieblas, polución, nubes o grandes edificios que provocan sombra (también cuando en días de mucho calor, como este verano, nos quedamos en casa encerrados y bajamos las persianas. Ojo al dato), la incidencia de depresión es más alta como por ejemplo en países del este como Rusia, Bielorrusia y Lituania. Que además presentan la tasa más alta de suicidios.

Simplificando... La depresión surge, en ocasiones, por un problema de regulación de la serotonina y su neurotransmisión así como por la descarga de melatonina que debe realizarse cuando toca y no a todas horas. ¡Busca la luz no te escondas en tu cueva!

Por otro lado tenemos el sistema endocrino y la glándula tiroidea. Esa mariposa que tenemos delante del cuello. ¿Y si fuera un fallo de esa mariposa lo que provoca esa sintomatología?. Pues no está de más descartarlo pues muchos diagnósticos de depresión en realidad son un hipotiroidismo. A veces muy leve. Descartemos también otras enfermedades endocrinas o enfermedades autoinmunitarias relacionadas con síntomas depresivos.

Y por último comentaré la relación del fallo de las estructuras cerebrales con la depresión o viceversa. El hipocampo (donde se almacena la memoria y se producen los procesos de aprendizaje) se reduce, la amígdala (vital en las respuestas emocionales de estrés y la ansiedad) se agranda y finalmente se dañan la corteza prefrontal (clave para los procesos cognitivos superiores como la toma de decisiones, los pensamientos, el comportamiento social, la regulación emocional), la corteza cingulada (donde se pone en marcha la voluntad) y la ínsula (donde los sentimientos escriben su propia historia). Cuidemos nuestro cerebro... Ya veremos el Cómo.

Sin duda las diferentes teorías se solapan y se complementan. Y eso es lo primero que sería bueno entender.

Quizá el mejor ejemplo para comprender todo esto lo obtuve a través de la lectura este verano del libro "Cuando el cerebro dice basta" de Mariano Alló... Imaginemos el Gran Colisionador de Partículas o Hadrones que es un proyecto  desarrollado en Suiza y dónde comenzaron los trabajos allá por el año 2000. Trabajaron los mejores ingenieros electrónicos, químicos, programadores, mecánicos... Para dar lugar a la obra de ingeniería más importante realizada por el hombre. Más de 2000 científicos de todo el mundo, millones de piezas, cientos de ordenadores, interactuando de manera coordinada en los casi 28 Km de largo. Y en 2008 empezó a funcionar..., pero por poco tiempo ya que a los 12 días un fallo lo dejó inutilizable. Su reparación duró 1 año más. Era un pequeño fallo (posiblemente en la fabricación de uno de los componentes) que al principio no se le dió importancia pero que poco a poco hizo fallar otros componentes del sistema hasta que finalmente el sistema colapsa. ¡Y solo por un pequeño fallo de uno de los millones de esos componentes!. A veces un componente o varios de nuestros componentes pueden fallar como ocurre en la depresión y forzamos la "máquina" para que siga funcionando en lugar de parar y reparar el sistema. Pero no, lo forzamos y forzamos hasta que al final dice basta. Y puede ser cualquier componente de los millones que forman parte de nuestro sistema complejo de funcionamiento humano. Y ese fallo nos conduce antes o después  a no ser más que la sombra de nosotros mism@s. Por un fallo del sistema.






















Por lo que ya sean las hormonas, o el sistema endocrino, o la regulación de los neurotransmisores o los fallos en tu cerebro (derivados de tu genética, de tu metabolismo o de los condicionantes evolutivos ya ambientales que veremos más adelante) o un poquito de todo ello o de algunas de sus partes... Todo esto hace y debes aprender que tú no eres el/la responsable de tu situación y debes saberlo y deben saberlo los que en tu vida te quieran acompañar.

Ahora sí, te digo... Saldremos de esta.

 

Tercer paso: El sistema inmune, el sistema nervioso, la evolución... y las tormentas de citoquinas como respuesta inflamatoria (¿os suena del Covid esto de las citoquinas?)

Nuestro sistema nervioso no es capaz de reconocer la presencia de patógenos (bacterias, virus...) sino que necesita de proteínas o para entendernos mejor podemos llamarles "mensajeros moleculares". Estas son las citoquinas que alertan a todo el cuerpo de que hay un riesgo de infección y de que hay que poner en marcha todo el sistema de defensa. Esto es lo que se llama respuesta proinflamatoria (también se produce cuando nos vacunamos o cuando estamos estresados). Este tsunami de citoquinas e incluso bajos niveles de citoquinas nos producen la sensación de sentirnos enfermos... de que algo no va bien. Este sistema protector si es mantenido a largo plazo puede producir cambios importantes, y no para bien, en el cerebro, alterando la producción de serotonina (hormona de la felicidad) y dopamina (hormona de la motivación) y por ende provocando fallos en las conexiones y en la neuroplasticidad. Además, interrumpe la utilización del triptófano (vital para sintetizar serotonina como ya sabéis). Por lo que la conexión entre estas respuestas inflamatorias y la depresión comienzan a ser evidentes.


Las últimas investigaciones confirman que elevados niveles de la IL-6 (un tipo de citoquina) son capaces de predecir una futura depresión (incluso si están elevados en niños, predicen una depresión de adultos). Por lo que ya sea porque tenemos ese fallo de serie o bien porque lo provocan las infecciones o nuestro estrés por el modo de vida, la consecuencia es que al final nuestro cerebro se daña.

Llegado el caso sobre lo único que podemos tener algo de control es sobre aquello de lo que no tenemos nada de control habitualmente y se llama Respuesta al Estrés.

Nuestros ancestros (y hablo de nuestros primos de hace un par de millones de años) se estresaban, claro, pero de manera esporádica... cuando huían de los leones o se escondían de una tormenta o cuando eran atacados por otras tribus. Además, su expectativa de vida podría no alcanzar ni siquiera los 25-30 años. Sin embargo, nuestros estresores, los actuales, aparecen a todas horas, en cualquier segundo y duran días, semanas e incluso años. Por cualquier cosa ya sea pequeña o de magnitudes insospechadas. Y cuidado lo que hemos alargado nuestra existencia y con ella nuestro ESTRÉS. Y el estrés crónico aumenta la producción de citoquinas (especialmente IL-6) y ya sabéis lo que ocurre cuando eso pasa.

Pero los seres humanos somos únicos y diferentes a cualquier otro mamífero o ser vivo, tenemos una estructura cerebral clave en nuestro desarrollo evolutivo y no es otra que la Corteza Prefrontal y que sigue creciendo como estructura diferenciadora y no solamente es más grande, que el resto de la corteza, sino que presenta mayor complejidad en sus conexiones. Recordad que esta parte de nuestro cerebro (esa que ocupa la parte delantera, desde encima de nuestros ojos hasta donde ya decimos que no nos gusta la calva, mis hijos dirían... ¡Vaya loncha!) es la que nos ha hecho diferentes, "superiores" en la escala evolutiva (responsable de la creatividad, imaginación, percepción y regulación emocional, toma de decisiones, sociabilidad, abstracción... ¡Uff! y un sinfín de cosas más).

Pues aquí tenemos las 3 claves evolutivas por excelencia... la respuesta inflamatoria, la respuesta al estrés y la expansión de la corteza prefrontal. Que nos hizo evolucionar, para lo bueno y para lo malo. Y lo malo comenzó a nivel cerebral... cuando cambiamos nuestro modo de vida. Nuestro estilo de vida en los últimos 100 años ha variado más que en los cientos de miles de años anteriores. Y nos ha pillado a pie cambiado.

Ya no estamos amenazados por un león o por la lanza de un congénere de otra tribu, ni morimos por una herida o por la mordedura de un camello. Sin embargo, nuestra corteza prefrontal tiene la obligación de preocuparse por problemas "más gordos" como si hace calor, la discusión con la pareja, el examen de dentro de un mes, el partido perdido de nuestro equipo de fútbol, las noticias de un telediario de lo que suben los precios o la política de turno,... Y dispara el mecanismo biológico de adaptación como si corriéramos delante de un tigre, igual, igual. Por lo que las situaciones de estrés y las respuestas asociadas han pasado de ser agudas para llegar a ser crónicas, disparando esas respuestas multitud de veces en el mismo día.

Por lo que ya tenemos el circulo completo... predisposiciones genéticas/biológicas + interacción de las personas con su ambiente y/o procesos de respuesta inflamatoria + la presencia del "disparador" llamado Estrés, que principalmente daña a nuestra estructura clave que es la corteza prefrontal, que nos marca para siempre con la sintomatología típica de los estados depresivos, como vimos anteriormente.

Pero no olvides que sobre las respuestas al estrés si que tienes CONTROL.

... y al final llega la desolación, el abandono, la pena, la desconexión...

Necesitas ayuda.

En el conocimiento de lo que debemos evitar y en la adaptación a lo que es inevitable están las claves.

El camello es muy sensible a cualquier cambio en su vida, pero su adaptación a las condiciones más duras del desierto es excepcional. No le montes en un camión, ni le transportes por una carretera, eso sí súbete a él y te llevará donde quieras.

Cabalga sobre un camello por el desierto de tu vida. Pero debes indicarle adónde quieres ir y llévate compañía.

 

...necesitas ayuda y te puedo decir que sí, existe.

Existen diversas estrategias para ganar esta dura batalla. Estrategias que además son complementarias. El que exista una batalla es que existe una oportunidad. Oportunidad que tienes que hacerla tuya para así dar ese primer paso para "encontrarte mejor". Ese primer paso te hará sentir que puedes Ganar.

La estrategia multifactorial podría resumírtela en 3 pilares básicos fundamentales en el tratamiento de la depresión. Y no son excluyentes sino tremendamente integradores. Recuerda que hemos visto la multitud de factores que nos conducen al mismo problema.

Estos son los 3 pilares que te ayudarán a vencer esta dura batalla:

1. Ayuda Profesional: Este es el campo más amplio y el primero sin duda para empezar a salir del agujero negro donde ahora te encuentras. Consulta con los especialistas que están más cerca de ti y no son otros que los profesionales de Atención Primaria. Tu médico/a de atención primaria te conoce bien, te escuchará y podrá ir tanteando diferentes tratamientos no sin antes indagar en la existencia o no de otra enfermedad orgánica/biológica que pudiera detectarse con una simple analítica de sangre. Existen multitud de nuevos tratamientos antidepresivos con cada vez menos efectos secundarios que pueden serte beneficiosos (vortioxetina, escitalopram,  agomelatina, bupropion, fluoxetina, metilfenidato, noradrenalina, ketamina... cada uno para paliar el fallo de uno de esos neurotransmisores de los que os hablé), estar acertados con el tratamiento primero es lo ideal, pero tenemos más opciones y eso es bueno de recordar. Mejor un buen tratamiento que ningún tratamiento. A la par tu médico/a podrá ir solicitando consultas con especialistas tanto de Psiquiatría como de Neurología quienes te solicitarán pruebas para optimizar los tratamientos o diagnosticar algún fallo en las estructuras cerebrales o de conexiones nerviosas, así como descartar otras enfermedades. Por otro lado, estará tu enfermera/o de atención primaria quién puede conocerte mejor que nadie y puede escucharte y ayudarte a conocer la enfermedad y los diferentes recorridos a seguir tanto en los tratamientos como en los efectos secundarios y será sin duda un gran apoyo para ti y para los tuyos en todo este duro camino. Y finalmente debes acudir a un/una Psicólogo/a, el profesional que sin duda más podrá ayudarte a ganar la batalla pues conseguirá allanarte el camino para que te sea más fácil y te dará las llaves y las estrategias para continuar abriendo puertas y superando los obstáculos que vayas encontrando.

2. Ayuda Psicológica: Este tipo de ayuda en ocasiones es suficiente para superar el problema y es el hilo conductor del resto de tratamientos e intervenciones. La terapia cognitiva y/o cognitivo/conductual es la principal recomendación a la que se unirá estrategias básicas como la meditación y la "atención plena" (eso que llaman mindfulness) pero cualquier otro camino para conseguirlo es igual de satisfactorio, bien sea a través de la espiritualidad religiosa o el yoga o el encontrarse con uno mismo... La ayuda psicológica se completa con la ayuda social y familiar (pero desgraciadamente en ocasiones no existe). Por eso he querido dar a conocer esta enfermedad para que podamos llegar a entenderla todos/as y así poder ayudar en ese triste camino a las personas que queremos y que forman parte de nuestras vidas. ¿Qué podemos hacer los que podemos hacer algo? Es muy básico, a veces sólo se necesita "Estar Presentes". Estar ahí, al lado, para cuando necesiten de nosotros, para hablar o escuchar, para pasear o para sentarnos viendo pasar la vida, o para ser el hombro donde llorar o el muro donde lamentarse o la montaña que recoge el grito, pero no devuelve el eco.

3. Ayuda Vital o del Modo de Vida Personal: Y llega el momento de avanzar por el camino más complicado en la ayuda... Porque depende de ti cambiar y mejorar tus hábitos de vida y para eso necesitas de una energía que ahora seguro no tienes. Pero paso a paso, poco a poco, despacito, has de esforzarte (a tu ritmo) en hacer 3 cosas. La primera conectar con la naturaleza (sal a la luz del sol o de la luna, detente a escuchar el maravilloso sonido del mar o de un río o de las hojas de los árboles cercanos, o del dulce trino de unos pájaros en un verde parque, disponte a oler a pino o a humedad o a pasto seco...). Lo segundo, haz ejercicio, sin complicaciones, suave, sin exigirte. Pasear rápido en busca de las sensaciones que antes te comenté puede ser tremendamente eficaz para empezar. Y si llueve te llevas paraguas y si hace aire fuerte te llevas un chubasquero y si hace calor sales a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde cuando tu cuerpo se encuentre en mejores condiciones y tu cerebro te lo permita. Y luego haz que el ejercicio diario pase a ser una necesidad. Lo tercero es la alimentación y sabemos que tiene un impacto directo sobre los procesos y sistemas inflamatorios, endocrinos y metabólicos. Comer mejor es garantía de éxito y creo que todos sabemos cómo comer mejor.

 

Si estás en fases tempranas de la depresión o es el primer episodio posiblemente con los puntos 2 y 3 puede ser suficiente dado que además de no presentar "efectos secundarios" las probabilidades de tratamiento con éxito son igual de altas que con el tratamiento farmacológico, suponiendo sin duda la mejor relación coste/beneficio. Si el episodio ya es recurrente o está siendo severo la medicación añadida aumentará esas probabilidades de éxito.

Pero sin duda y para finalizar, en la Prevención está la clave de la victoria. Tenemos la oportunidad de aprender, AHORA, estrategias de desarrollo de nuestra gestión emocional y de nuestra fortaleza psicológica para que cuando llegue el momento que sin duda nos traerá la vida, nos encuentre preparados para esa batalla que tendremos que librar todos. De hecho, esa batalla es una lucha continua de nuestro día a día, en el que el sufrimiento y el dolor (o las "simplezas" dañinas) pueden aparecer en cualquier momento y por ello y sabiéndolo, aprendamos a Vivir cuando esos momentos no habiten entre nosotros y a Luchar cuando sea inevitable.

Disfrutemos la VIDA que no es más que una continua lucha por Vivir.

 


Por José Manuel Párraga Sánchez

Gestión Emocional 3.0

metodoiris.parraga@gmail.com

 

8 de agosto de 2022

Querido Sky

 "Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que esté". Miguel de Cervantes (en el Quijote). 

En ocasiones una buena lectura de un buen libro nos puede dar las claves para construir el mejor Presente posible y también un paseo con un buen amigo. En realidad la vida en nuestra "conciencia" no ha variado tanto desde hace siglos... ¿Verdad Querido Sky?

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails